20.

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–Gracias, gracias, gracias.

Podía ver aquellos preciosos ojos café con un toque de verde, las pestañas cortas pero espesas y sus pecas, sus hermosas y preciosas pecas, a pesar de tener sus ojos hinchados, la nariz roja y las mejillas húmedas, Sergio, seguía siendo hermoso.

Se quedaría ahí para siempre sí se lo permitían, con el amor de su vida y su pequeño hijo en medio, pero antes de poder seguir disfrutando de la sensación, vio a Sergio ponerse pálido y sus ojos se volvieron blancos.

– ¿Papi?

– ¡Charles! –el castaño se acercó de inmediato y sostuvo a Sergio.

– ¡Llamen al médico!

El monegasco tomó a Checo entre sus brazos y volvieron a ingresar al hospitality. Max se levantó con su hijo en brazos, pues el pequeño se había aferrado a él. Óscar se acercó de inmediato para tomar al pequeño, pero este se negó. Abrazando más fuerte el cuello del rubio.

–No ¿Mi papi esta ben?

–Sí, solo se desmayo, había estado muy preocupado por ti –contestó Óscar– vamos, seguramente sí despierta y no ve a Patito se preocupara de nuevo, un tercer desmayo nos pondría histéricos a todos.

– ¿Tercero?

–Sí, estaba muy mal.

Cuando entraron al hospitality ya Sergio estaba siendo atendido en uno de los drivers room, para que al menos estuviera un poco más cómodo. En cuanto se acercaron Charles estaba esperando afuera.

– ¿Por qué se desmayó? –preguntó el castaño en cuanto el hombre salió.

–Su presión bajo, la suma de emociones fuertes hicieron que su presión disminuyera, le he colocado una intravenosa para suministrarle líquidos y se recupere más rápido, en cuanto despierte deberá ingerir alimentos, para evitar otra descompensación.

El hombre se despidió, Max podía ver a todos los pilotos en la sala del hospitality, Christian y Toto también estaban ahí.

–Creo que deberías entrar Max, Patito no te suelta y lo mejor sería que en cuanto despertara Checo vea a su hijo.

Sugirió Óscar, mirando fijamente a Charles, Max y él se miraron un instante, hasta que el monegasco asintió y se hizo a un lado. Entró al pequeño cuarto, donde estaba aún dormido el castaño con una bolsa de suero en su brazo.

– ¿Qué es eso?

–Es un bolsa con líquido que tu papi necesita, baja por ese tubo y entra por aquí –tomo el pequeño brazo del niño y presiono en el mismo lugar que se la habían colocado a Checo– eso ayuda a que la medicina entre más rápido.

– ¿Y eso duele?

–Uhmm un poquito, pero seguramente tú papi no lo sintió –En ese momento Max se dio cuenta que Patito aún tenía sus manitas llenas de tierra, pero cuando intentó dejarlo en la cama el pequeño volvió a gritar y aferrarse a su cuello.

Se levantó con todo y bebé y se asomó un poco, esperaba encontrar a Óscar, pero fue a Lando.

– ¿Sucede algo? ¿Sergio está bien?

–Sí, pero podrías conseguir unas toallitas húmedas o un paño, para limpiar a Patito.

–Hola, Lano

–Hola, pequeño.

–También una botella de agua o jugo y algo que pueda comer.

El piloto britanico asintio y un par de minutos después, regresó a la habitación con todo lo necesario, esta vez sí dejo que Max lo sentara en el colchón junto a Sergio y comenzó a limpiarlo, primero su pequeño rostro, apretando un poco su pequeña naricita, cosa que causo la risa de Pato, tambien limpio su cuello, y después sus bracitos, dedito por dedito, para terminar con sus rodillas, se alegró de no encontrar ni un rasguño en el pequeño.

REGRET (Chestappen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora