24.

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– ¿Lo conseguiste? –preguntó apenas abrió la puerta.

–Sí, aunque aún no entiendo por qué no se lo pidió él.

–Es que... es la tercera vez que Óscar la pierde y no quiere que Sergio lo regañe –se la quitó al chico– pero él sabía que estarías con él, así que me pidió que le hicieras este favor.

–Ó-Óscar ¿Sabía que iba a estar aquí?

–Sí, sí... –el castaño lo miró, el más joven estaba sonrojado– Sí sabes que está con Logan ¿No?

– ¿Qué? oh... yo... pensé que... –podía ver la decepción en el rostro del más joven, sonrió, volvió a acercarse a él, acorraladolo junto a la puerta de la entrada– ¿Q-Qué?

No entendía cómo había terminado acorralado contra la pared y las manos del más bajo sobre su pecho.

– ¿Sabes? No entiendo qué le ves –las manos de Lando comenzaron a subir y bajar sobre todo su pecho, podía sentir su respiración sobre su cuello– él es... él solo... –su cuerpo se erizó al sentir su lengua rozar su oreja– él solo tiene ojos para Logan –chupó el lóbulo de su oreja haciéndolo gemir– en cambio yo...

Comenzó a besar su cuello, desde la parte trasera de su oído, hasta donde la camisa estaba abierta, su juicio comenzaba a nublarse ¿Quién era Óscar? ¿Quién era él? Lo único en lo que podía pensar era en Lando desabrochando su camisa mientras su labios dejaban un recorrido húmedo.

Recobró un poco el sentido cuando sintió que su cinturón era desabrochado. ¿En qué momento se había puesto de rodillas?

– ¿L-Lando?

–Tranquilo, relájate cher

Un gemido salió de su boca, segundos después.

•°•°•°•°•°•

La casa estaba vacía, lo sabía, cómo cada uno de sus últimos pasos, sabía que tardaría por lo menos 2 horas en regresar, para ser un edificio exclusivo era bastante relajado en cuanto a medidas de seguridad, tal vez por el vestíbulo era impenetrable, pero ¿El estacionamiento? Era bastante fácil sí tenías los accesos.

Así que ahora que se encontraba en aquella casa, empezó a recorrer el departamento, el vestíbulo, la amplia sala, el comedor, la cocina, la primera habitación claramente era la de Carola, no le interesaba por lo que cerró de inmediato.

Después encontró la de Patricio, sonrío al ver la gorra naranja colocada cuidadosamente en un estante junto a una de Ferrari, Aston Martin y Mercedes, la cama de Rayo McQueen estaba destendida, las pequeñas chanclas tiradas a un lado.

Le encantaba ese niño, no tendría problema alguno con hacerlo su hijo, pero debía quitar primero esos obstáculos, no lo entendían, nadie lo haría y es que dijeran lo que dijeran, él había sido el primero, Checo lo había elegido aquella noche en el baño, tal vez ellos no lo sabían, pero Sergio y él sí lo sabían.

Llegó al lugar que tanto había buscado y esperado, abrió la puerta con cuidado y la fragancia le caló de inmediato, siempre le había parecido atractivo el aroma de Checo, incluso había buscado que marca era, solo para descubrir que aquello que la hacía irresistible era el propio Sergio.

No tocó nada, no estaba ahí para eso, y no porque no quisiera, simplemente no iba a arriesgarse, esa tarde solo iba para ver sí podía, para ver qué tan fácil sería acceder, entrar y salir cuando le plazca.

Después de tomarle una foto a un portaretrato de Sergio y Pato se tuvo que forzarse a irse. Aunque faltaba todavía un rato, no quería arriesgarse.

REGRET (Chestappen)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora