Capitulo #19: Siniestro

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La Cazadora pernoctaba en el techo del edificio donde vivía la Bombera. No tenía un lugar mejor, le era perfecto.

Podía escuchar a Calle y a todo aquel que la visitara. Podía escuchar a Liz cuando tocaba a su puerta y Calle la dejaba entrar.

Po golpeó levemente su cabeza contra el suelo al pensar en Liz, la humana más asquerosa que había podido conocer.

-¿Qué fue ese ruido? -Calle murmuró mientras miraba al techo y Liz se puso de pie tras arreglar su camisa.

-¿Cómo si algo hubiera caído? -Liz se paró en la ventana y se asomó para intentar ver, aunque ya era de noche.

-Quizás fueron los vecinos de abajo. -Comentó Calle mientras tomaba de su copa de vino.

-Pero... el ruido vino de arriba. -Liz estaba desconcertada.

-Olvídalo, mejor ven. -Calle palmeó el espacio vacío a su lado en el sofá y luego tomó la copa de vino para invitar a Liz a tomar.

-¿Cuánto tiempo tenemos? -Liz se acercó con una sonrisa traviesa hacia Calle.

-Papá se quedó con German hoy. -Calle alzó la copa de vino devolviendo la sonrisa.

Po desapareció tan pronto escuchó eso, sabía que Calle era conocedora de las técnicas de apareamiento y eso no le agradaba mucho a la Cazadora.

La Cazadora sabía que algo estaba mal en ella. ¿Por qué le importaría que Liz y Calle se juntaran? ¿Por qué sus venas comenzaban a resaltar con un pequeño toque anaranjado?

Po entró en la piscina de una modesta casa y se quedó sentada en el fondo con los ojos cerrados mientras el agua se decoraba de un ligero tono anaranjado.

Po se puso de pie y salió de la piscina rumbo al interior de la casa. Un estruendo hizo que el dueño de la casa se despertara y de inmediato tomara el arma que permanecía en su mesita de noche.

El sujeto caminó hacia la puerta, pero retrocedió al escuchar un crujir. Po caminaba sobre los restos de la puerta de vidrio del patio trasero que había caído cerca de la habitación del único habitante de la casa.

Cuando el sujeto dejó de escuchar los pasos, retrocedió cautelosamente para alcanzar su celular, pero la cautela se esfumó cuando la puerta cayó al suelo de una sola patada.

Un disparo en dirección hacia el pecho de la Cazadora la hizo sonreír cuando de inmediato el objeto fue expulsado de su cuerpo y un pequeño camino de su ser salía del orificio.

Otro, otro y otro disparo tuvieron el mismo fin hasta que la cazadora estuvo a un paso del sujeto.

-¿Qué eres? ¡Debes estar muerta! -El sujeto gritó con pánico a la vez que se subía a su cama para buscar un poco de distancia de la Cazadora mientras abría la cámara de su celular.

-¿Intentaste matarme con... cuatro disparos... al pecho? -Po bajó la mirada para observar como su roba empapada de agua ahora también tenía de su ser.

Un disparo más al hombro derecho de la Cazadora con el mismo resultado.

El hombre cayó al suelo dejando caer el celular cuando la Cazadora lo miró fijamente.

Los ojos llenos de ira, pero una ira de un color singular atemorizaron al hombre.

-Si al pecho no hicieron efecto, ¿el hombro fue tu mejor opción? -La voz incrédula de la Cazadora fue lo ultimo que se escuchó en esa casa hasta que las sirenas de la policía se hicieron presentes.

Warakung (Caché)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora