Capítulo #40: Amigas con sutileza

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Dos días más habían pasado.

Daniela estaba en la cocina tomando un té. Extrañaba tener a su hijo con ella, escucharlo solo por videollamadas no era suficiente.

Calle escucho la puerta de su habitación y dejo la taza sobre la mesa para verificar a Poché.

-¿Estás bien? -Daniela preguntó al ver a Poché saliendo con un camisón grande de ella puesto.

Al menos ya se podía cubrir, ya las heridas no sangraban.

-Quiero saber si tú estás bien. -Poché miró a los ojos de Daniela.

-¿Por qué? La herida eres tú. -Daniela sonrió y se acercó más a Poché para acomodarle el cabello que le caía por el rostro.

-Siento que... estás triste. -Poché llevó el dorso de su mano para acariciar la mejilla de Daniela.

-Estoy bien, Pochas. Es solo que nunca me había separado tanto de mi hijo.

-¿Soy culpable?

-No digas eso así. -Daniela suspiró y sonrió. -Es algo necesario, pero si sigues mejorando cómo vas... pronto tendremos a Germán haciéndote jugar con él.

-Es un pequeño ser muy importante. -Poché sonrió.

-Ahora entiendo porque su manía con llamarnos "seres" y entre otras cosas.

-Yo... no entiendo porque no me tienes miedo.

Las miradas de ambas se encontraron.

Daniela no dudó en unir sus labios, Poché respondió de inmediato.

Poché podía moverse un poco más por lo que empujó con delicadeza a Daniela contra la pared ganando un pequeño jadeo de su parte.

Poché había aprendido de la misma Daniela algunas acciones más. Dejó los labios de Daniela para hacer un recorrido de besos hacia su cuello. Daniela tenía los ojos cerrados, una pierna alrededor de la cintura de Poché.

Poché mordió sutilmente y con precisión en cuello de Daniela.

Un gemido.

Daniela llevó una mano al cabello de Poché y con la otra se sostuvo del hombro de ella.

Luego de aquel día en la bañera que no pasó a más, solo se habían dado pequeños besos, pues Daniela tenía miedo de lastimar a Poché.

Daniela sentía el calor de ambos cuerpos, sus hormonas estaban alborotadas.

¿Cómo no estar alborotadas?

Más de dos años sin estar con alguien. Meses siendo amiga de Poché quien parecía tener un imán de atracción. Noches fantaseado con ella. Y cuatro días teniéndola desnuda o semidesnuda en su cama.

Poché estaba experimentando por primera vez en su existencia aquello a lo que llamaban "deseo".

Poché dejó de besar, acercó su rostro de nuevo al cuello de Daniela y dejó que su respiración acariciara el área.

Olía a Daniela, olía tan bien que podía quedarse allí días sin despegarse.

-Nunca te tendré miedo. -Susurró Daniela cuando pudo calmar su respiración.

Daniela llevó una mano al pecho de Poché sintiendo un débil palpitar allí. Daniela sabía que ese ser que la tenía contra la pared era aquella misma niña que conoció hacia diecisiete años.

Ahora, Daniela había llevado sus besos al cuello de Poché.

Daniela bajó la pierna alrededor de la cintura de Poché y sus manos se adentraron bajo la camisa de ella.

Warakung (Caché)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora