Daniela y Poché llegaron al apartamento.
Daniela esperó a que Germán estuviera bañado y vestido con su pijama de Iron Man para ella poder meterse a bañar, mientras Poché vigilaba al niño.
-¿Te quedas? -Germán preguntó mientras se acomodaba bajo su sábana.
Poché tomó del piso el peluche que le había regalado a Germán y se lo entregó. El pequeño lo abrazó al instante.
-¿Podemos comer dulces? -Preguntó con una pequeña sonrisa.
-¿Dulces? -Po arrugó su frente.
Poché recordaba ciertas conversaciones en las que Daniela no está muy de acuerdo con eso de comer dulces, en especial en la noche.
-Mami no tiene que saber. -El niño mostró sus dientes.
Poché se acercó más a la cama y se agachó.
-Cierto, ella no tiene que enterarse. -Poché estaba analizando donde había visto los mejores dulces en todas sus salidas de exploración.
Podía ir por ellos en un segundo. Germán quería dulces...
-Espero que no estén planeando nada a mis espaldas. -La voz de Daniela hizo que Poché se pusiera de pie.
Daniela asomaba su cabeza por la puerta. Tenía el cabello mojado, recién salida de bañar.
-No hay ninguna misión sobre búsqueda de carbohidratos ricos en absorción rápida. -Poché habló.
Daniela miró a Poché y luego a su hijo que parecía esconderse debajo de su sábana.
-Eso pensé... -Murmuró mientras se retiraba para vestirse en su habitación.
-Eso fue... -Poché intentó hablar.
-Me asustó. -El pequeño comenzó a reír debajo de las sábanas.
Poché también sonrió, le faltaba mucho para entender el humor humano, pero Germán era un buen comienzo para aprender.
-¿Y los dulces? -Germán insistió.
-Te prometo que si te duermes rápido, mañana te tendré los mejores dulces de la existencia.
-¿Los que me gustan? -Germán sacó la cabeza de debajo de la sábana.
-Los que tú prefieras.
-Hecho.
El niño se acurrucó con su peluche y cerró los ojos.
Poché depositó un beso en los dedos de su mano y llevó su mano a la frente depositó Germán.
Cuando Poché escuchó el cambio en la respiración de Germán, se retiró de la habitación, encontrándose con Daniela saliendo de la suya.
Daniela aún tenía el cabello húmedo. Vestía una camisa grande y un pantalón corto.
-¿Te quedas? -Daniela preguntó al llegar a la cocina.
Poché se paró y miró de pies a cabeza a Daniela.
-¿Puedo quedarme?
-Si quieres, puedes. Yo siempre te voy a recibir. -Daniela respondió, y se dispuso a poner la cafetera, tenía un poco de frío y un café caliente vendría bien.
-Quiero quedarme con ustedes.
Daniela escuchó la respuesta de Poché quedándose en silencio. Fingiendo estar concentrada con el café, pero su interior se estremecía.
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Warakung (Caché)
Fiksi PenggemarLa búsqueda de la humanidad por expandir conocimiento los llevó a descubrir un nuevo planeta. Calle y Poché son amigas desde la infancia, pero deben alejarse cuando sus cometidos comienzan a interferir en sus destinos. La maldad acecha a la bombera...
