Capítulo #28: Leal

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En la azotea del hospital, la noche envolvía la ciudad en un manto de aparente serenidad.

Po se encontraba apoyada de la baranda, observando las luces parpadeantes de los edificios cercanos. Su postura erguida y su mirada fija reflejaban una calma envidiable, a pesar de que su mente era un torbellino.

Los pasos de alguien acercándose distrajeron a Po.

Daniela frotó sus brazos y respiró hondo mientras miraba hacia la luna.

-Poché... -Susurró en un hilo.

-Daniela.

Calle sintió un escalofrío. ¿De verdad solo bastaba susurrar su nombre?

-¿Poché? ¿Estabas aquí? -Daniela preguntó mientras giraba sobre sus talones para mirar a Poché quien no parecía sentir ni una sola gota de frío.

-Llevo un rato aquí. ¿Qué haces tú aquí? -Po mantenía su postura impecable mientras miraba como si analizara a Daniela.

-¿Te importa si me quedo un momento aquí? -Daniela no obtuvo respuesta pues Poché seguía mirándola sin decir palabra.

Y realmente si la analizaba, el ritmo cardiaco era un poco más denso, su respiración era más sonora y parecía que el frío se apoderaba de ella.

-Solo quise respirar un poco. Es la primera vez que Germán tiene un accidente. Siempre lo he cuidado... -Daniela sonrió al pensar en su hijo. -De hecho, soy su mami protectora y solo me descuidé porque cargaba su pastel de cumpleaños.

-Pero... él está bien. -Po no era muy buena con las palabras, pero sentía que debía decir algo. Profundizó su audición y se centró en Germán. -Él está sereno, no tiene ningún defecto.

Daniela sonrió ante las palabras utilizadas por Po y se acercó a su amiga para poder mirar hacia los edificios que Po observaba.

-Yo solo quiero que despierte para llevarlo a casa y acurrucarme con él. -Daniela habló con añoranza y sin darse cuenta, se acercó más a Po haciendo que sus brazos se tocaran.

Daniela notó el acto y dudó en alejarse. Sabía que Po no era buena aceptando la cercanía de otras personas, pero esta vez Poché no pareció importarle el roce de brazos.

-Tu pequeño va a despertar en un rato. -Poché murmuró y miró a los ojos de Calle.

Daniela no pudo apartar su mirada, no pudo evitar sentir sus mejillas sonrojarse, no pudo evitar mirar a los labios de Poché.

¿Era correcto desear sentirlos?

¿Poché se lo permitiría?

-Gracias por preocuparte por él. -Daniela habló rápidamente antes de actuar en acto casi impulsivo.

Se acercó hasta que sus labios rozaron los de Poché y con temor los unió en un pequeño pico antes de salir casi corriendo de allí.

-¿Qué estoy haciendo? ¿Qué fue eso? -Preguntó mientras llevaba su mano derecha a sus labios.

Se cuestionó al aire, pero un zumbido hizo que se pusiera alerta. Po conocía muy bien ese zumbido, sabía quién lo provocaba y que significaba.

Po se debatió, entre su deber y eso que Daniela llamaría "querer".

Po debía responder de inmediato al llamado.

Pero Poché... ¿quería? Quería hacer que Germán despertara para que Daniela se acurrucara con él para dormir.

Po se desintegró en las partículas de polvo hasta llegar a la sala donde permanecía Germán dormido. Liz no estaba cerca, Daniela aún bajaba por las escaleras. Sin que nadie se diera cuenta, Poché se formó frente al pequeño y puso sus manos sobre su cabeza. Una pequeña especie de energía anaranjada brilló en sus manos.

Warakung (Caché)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora