Capítulo #38: Cuidando

241 28 9
                                        

-Cariño, ¿te portarás bien con la tía Nela? -Daniela repasaba con su hijo algunos puntos antes de que el pequeño tuviera unas "minis vacaciones" con la tía Nela.

Daniela no había podido cerrar los ojos pensando en la situación que tenía en su apartamento. Germán era un niño pequeño, pero curioso y sincero. No podía dejar que el niño viera cómo "alguien" sangraba anaranjado.

-Sí, má'. -El niño tomó el peluche que Poché le había regalado cuando Daniela cerró su mochila.

El timbre del apartamento sonó y Daniela suspiró.

-No puedes comer dulces de noche. -Daniela llegó a la puerta acompañada de su hijo y abrió.

Nela esperaba con una sonrisa del otro lado.

-Germán, ¿puedes ir a tu habitación un segundo? -Nela se agachó a la altura del pequeño y revolcó su cabello. -Tengo algo que hablar con tu madre.

Calle cerró los ojos.

Tal vez su papá no habría hecho tanto preguntas.

El niño hizo caso y se fue a la habitación.

-No me malinterpretes, amo a mi sobrino... pero ¿cómo así de emergencia? ¿Ocurre algo? -Nela habló seria, no había ni pizca de burla o broma en sus dudas.

-Yo es que... tengo que cuidar de alguien. Está mal herida y no quiero que Germán presencie eso. Al menos hasta que se ponga bien. -Daniela rascó su nuca.

Un Ángel Guardián... Poché, ¿podía ponerse bien?

-¿Quién es? Deberías llevarle al hospital. Eres bombera, Calle. No estudiaste para doctora porque no podía con los objetos puntiagudos. -Nela alzó una ceja.

Daniela se quedó callada, Nela la conocía bien.

-¿Está historia que me cuentas es real? O... ¿estás inventándola para tener tiempo a solas? Si sabes que me puedes utilizar para eso, yo te apoyo cuidando a la criatura todo el tiempo que necesites.

Daniela abrió los ojos un tanto avergonzada, pero las pisadas de Germán interrumpieron la conversación.

-¿Vamos? -El pequeño llegó hasta Nela y le tomó la mano.

-Bueno... -Nela aún quería más información.

-Mami, mamá Poché se estaba moviendo. -El pequeño debía hablar.

Aunque Poché había pasado ya dos días en la cama siempre despierta, no había intentado moverse de allí.

Nela miró al niño y luego a Daniela, pero antes que Nela abriera la boca Calle la empujó un poco para atrás y cerró la puerta.

-¡Adios, cariño! ¡Nela me avisas cuando lleguen! -Calle habló mientras se recostaba de la puerta, por si Nela decidía intentar entrar.

Cuando Daniela sintió que se fueron, suspiró como si hubiera retenido el aire por largos minutos.

Calle se acercó a su habitación para comprobar lo que Germán había dicho y sí, Poché se estaba moviendo.

-No tienes que pararte aún. -Daniela se acercó intentado evitar que la mujer se pusiera de pie.

-¿A dónde se llevan a Germán?

-Nela lo va a cuidar mientras tú estés aquí.

-Tienes miedo de mi... jamás le haría daño a tu hijo. A él jamás.

Warakung (Caché)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora