Los días siguieron pasando y ya se había vuelto rutina tantas cosas.
Po nunca faltaba a tocar a la puerta cada noche para verificar que Germán y Daniela estuvieran bien, incluso se ofrecía a acostar al niño cuando este se quedaba dormido en la sala. Tampoco faltaba que Po depositara un beso en los dedos de su propia mano derecha y luego llevara esta mano a la frente del niño para dejar el beso indirecto allí.
Tampoco faltaba que Po se despidiera acariciando con el dorso de su mano la mejilla de Daniela.
Y Daniela, ya esperaba esa rara rutina de Poché.
Po sabía que el tiempo corría en su contra, pero daba igual que intentaran algo en su contra. Po sabía que podía contra cualquier guerrero de Warakung, aunque no sentía que debía pelear contra su misma raza.
Pero lo que Po no sabía, era que ya no era solo dejar pasar el tiempo lo que hacía. Humanamente, estaría aprovechando todo el tiempo que podía con los humanos menos horrendos que había conocido.
Po resopló mientras se ponía de pie en la habitación que había podido conseguir. Entre las búsqueda que hacía Po por explorar la Tierra había podido conseguir una cabaña alejada de la ciudad. Allí había agrupado un centenar de libros que conseguía para informarse sobre la humanidad, después de todo... Daniela no le había dado todas las respuestas sobre los seres humanos.
También, de vez en cuando, se colaba en algún cine y veía las películas en exhibición. De ahí podía imaginar mejor y comprender visualmente. Claramente, algunas películas la dejaban con más dudas que respuestas.
¿Por qué a los humanos les podía gustar azotar a otros? ¿Por qué otros no se defendían de los azotes?
¿Por qué esa señora... llamada Rose... no dejó que el otro humano subiera a la tabla? Po calculaba que sí cabía, quizás los humanos eran más egoístas de lo que pensaba.
¿Por qué los humanos se aferraban tanto a la vida cuando ya no quedaba nada? ¿Podía quedar algo rescatable tras años de zombies? Po sabía que el humano podía hacer tanto daño como para crear unos humanos aún más horrendos sin razón, pero luego de eso... ¿había algo que rescatar?
¿Por qué ese chico no solo se va? ¿Por qué aguanta el sufrimiento que vive con su esposa y los tres hermanos de ella? ¿Por qué no solo se queda con la otra mujer? Igual siempre quiso estar con ella desde la infancia... ¿Por qué la esposa atropellaría un ser inofensivo como un perro? ¿Qué le hizo ese perro homosexual a ella?
Po se cuestionaba tantas cosas que iba viendo, hasta que llegó a una nueva película.
Po miraba fijamente la pantalla sin perderse un solo detalle de lo que veía.
¿Besarse bajo la lluvia era normal? ¿Era necesario? ¿Por qué a pesar de tiempo se reencuentran y es como si nada pasara? ¿Besar era una forma de entenderse? ¿Besar era un punto de conexión entre los humanos?
-Daniela... -Susurró Po mientras llevaba una mano hasta su boca y con un dedo rozaba sus labios.
Daniela le había besado en la azotea del hospital. ¿Qué conexión quiso entablar?
Quizás por culpa de ese acto era que Po no quería alejarse aún de ella.
Po siguió indagando hasta que dio con algo diferente, una serie de otro idioma de otros rasgos donde la jefa, incluso, compra un pinta labios para que su sirvienta... o empleada la besara.
-¿Puedo besarla así?
Po de inmediato se puso de pie y sacudió su cabeza. Ya sabía que en esa conexión había un intercambio de fluidos y los fluidos de Po eran tóxicos para los humanos.
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Warakung (Caché)
FanfictionLa búsqueda de la humanidad por expandir conocimiento los llevó a descubrir un nuevo planeta. Calle y Poché son amigas desde la infancia, pero deben alejarse cuando sus cometidos comienzan a interferir en sus destinos. La maldad acecha a la bombera...
