Capítulo #29: Derrotados

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Po se quedó parada en medio de la sala, mientras Calle llevaba a Germán a dormir a pesar de las protestas del niño por quedarse "cinco minutos más" con Poché.

Al volver, Calle miró a Poché quien seguía pareciendo ida.

-¿Qué te ocurrió? -Daniela se paró frente a Poché y acarició su mejilla con sumo cuidado de que ella no se alejara.

-Creo que la existencia me obliga a hacer cosas... aunque no las considere, me obliga. -Habló Po mientras cerraba sus ojos ante la caricia de Calle.

-Poché, si no quieres hacer algo... no lo tienes que hacer.

-Pero debo... -Murmuró Po.

-Pero no quieres. -Daniela fue a retirar su mano de la mejilla de Poché, pero de inmediato Poché evitó que lo hiciera.

-¿Puedo... querer... sentir seguir sintiendo esto?

Esta pregunta hizo que Daniela tragara profundo y algo dentro de ella volviera a agitarse.

-¿No tienes que irte?

-Hoy no tengo que irme.

Daniela tomó la mano de Poché y la llevó a su habitación. Poché se quedó sin expresión alguna, aunque miraba la habitación de lado a lado.

-Quítate los zapatos y la chaqueta. Dormirás conmigo.

Daniela ordenó mientras acomodaba su cama para recibir a su amiga en ella.

Poché, experta en seguir órdenes, le hizo caso y se acercó a la cama. Daniela palmeó el lado vacío de esta y Poché se acomodó allí.

Al principio, las dos solo se quedaron sentadas en la cama con la espalda contra la cabecera sin decir palabra alguna, pero Daniela fue la que dejó salir parte del torbellino que había en su cabeza.

-¿A dónde fuiste?

-Muy lejos de aquí.

-¿A tu hogar? -Daniela volteó para poder ver la cara de Poché, pero Poché no dijo nada.

El silencio volvió a la habitación por lo que Calle decidió acomodarse para dormir, pero un brazo alrededor de su cintura y la respiración de Poché cerca de su cuello la hicieron abrir sus ojos.

-Yo ya no sé a dónde pertenezco. Yo no sé dónde se ubica mi hogar.

Calle permaneció inmóvil por un miembro mientras buscaba las palabras correctas para Poché.

-¿Qué quieres decir con eso? -Daniela preguntó en un hilo de voz mientras sentía el calor que emanaba del cuerpo de Poché contra el suyo.

-De dónde vengo no hay lugar para dudas. No hay espacio para ser. Solo hay un deber. Cuando se cumple solo tienes otro deber... otro propósito. -Las palabras salían de la boca de Poché como si tuvieran un sabor amargo y como si Poché no quisiera dejar que salieran.

-Yo... -Daniela volvió a pensar en lo que respondería pues sentía que su voz podía quebrarse si decía algo más de lo que debía y Poché se volviera a cerrar a ella. -Te deseo... que encuentres tu lugar. Quiero que encuentres tu motivo para pertenecer en donde quieras y con quien quieras porque no quiero que sigas sola... ni perdida.

Las palabras de Daniela flotaron en la habitación de manera suave. Calle no entendía muchas cosas de Poché, pero no podía evitar que su corazón le dijera que debía estar para ella.

La mano de Poché se estiró y como si imitara la acción que Daniela tuvo con ella, lo hizo. Acarició la mejilla de Calle de manera sutil, como si fuese Daniela quien necesitaba el consuelo.

Warakung (Caché)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora