Bono #5

400 31 14
                                        

La cafetería ya estaba cerrada. Afuera, las luces de los letreros parpadeaban, mientras adentro, entre risas y tazas de capuchino las amigas de Daniela la ayudaban a limpiar.

Poché escuchaba a las amigas desde la cocina. Esas risas, esos chistes... esa complicidad tan humana.

A pesar de estar escuchando a todas las presentes, Poché tenía fija su atención en Calle.

Daniela se movía entre las mesas con esa seguridad casual que arrastraba siempre. No necesitaba decir mucho para que todo girara alrededor de ella.

Para Poché, podía haber un caos como un tornado, pero todo se calmaba cuando Calle entraba en escena.

"A ella le gusta tener el control..." -Murmuró la Cazadora.

"Y nosotras dejamos que tenga el nuestro." -Poché respondió.

-¡Necesito un descanso! -Laura gritó mientras se dejaba caer sobre el sofá del rincón de lectura. -Necesito vacaciones. Dos shows en una semana, ensayos, más los videos... y la explotación de Calle me tiene la espalda molida.

-Exageras, hacemos lo mismo y yo estoy fresca como lechuga. -Lucía se sentó al lado de su hermana.

-Pero es que no descansas. Puede ser multifacética y lo que quieras, pero descansar siempre es necesario. -Kim habló desde la barra mientras pasaba un paño.

-Yo no te puedo juzgar, yo estoy a dos café de hablar con las sillas. -Lucía confesó con pesar.

-Exageran... -Nela salió de la cocina arrastrando a penas una bolsa de basura. -Además, si me piden vacaciones yo se las puedo dar, aunque Calle nos usaría como esclavas de igual forma. -Nela se sentó para tomar un descanso.

-A ustedes no les toca tener que atender casos complicados. ¿Saben que un hombre quería declarar a su gallo como heredero legal? -Kim se unió a la mesa haciendo que Laura tuviera que sentarse. -También lo quería declarar tutor legal de sus otras mascotas.

-Yo pensaba que ser barista y dueña de una cafetería era complicado. -Daniela habló mientras se acercaba a la mesa mirando el inventario en la tablet.

-No mi reina, usted vive en el spa de trabajadores. -Laura la señaló. -Te tomas un café, te sientas... juegas con esa tablet.

-Te besuqueas a mi chofer. -Nela agregó.

-Nos tienes de esclavas. -Lucía.

-Entonces, ¿estamos hablando que no quieren más café gratis? -Calle se sentó junto a las chicas.

-¡No, no! -Hablaron las cuatro a la vez.

Poché salió sin pensarlo, todo era automático: agarra esto, levanta lo otro, mírala a ella.

Solo a ella.

Todas voltearon a ver hacia la puerta de la cocina desde donde Poché salía con una caja en sus manos, pero al ver la bolsa de basura que Nela dejó en el camino, movió la caja hacia el hombro izquierdo como si fuera una caja de zapatos y tomó la bolsa con su mano derecha con suma facilidad.

Daniela la miró de reojo. Aunque ya no era una sorpresa, siempre la impresionaba.

Ni si quería alardeaba, simplemente lo hacía. Poché solo fluía, todo natural, aunque era algo extraordinario.

Poché no era consciente de lo que generaba sus acciones, pero escuchó los comentarios, el "grrr" de Laura.

Sonrió mientras seguía su camino.

Warakung (Caché)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora