Lucía se encontraba ajustando el sistema de música mientras Laura organizaba el evento para el club de lectura de la cafetería de Calle.
Germán estaba en la parte trasera con Poché, ambos ayudando a mezclar los ingredientes para una nueva receta de galletas.
Daniela le daba la bienvenida a un pareja de turistas cuando la campanita de la entrada sonó nuevamente. Al mirar hacia la puerta, su cuerpo se tensó al instante.
Un hombre de unos 35 años, delgado, bien vestido con una mochila en la espalda que parecía nervioso se acercó al mostrador. Traía en sus manos un sobre.
-¿Daniela Calle?
-Sí, ¿en qué puedo servirle?
-Soy Martín, hace años coincidimos en una fiesta... luego... solo fue una noche.
Daniela lo observó sin atrever a moverse. Lo recordaba, pero no con emociones. Cómo algo que pasó y se quedó en el pasado.
Recordaba a ese hombre, fue una sola noche de entrega, pero habían sido tres meses de creer en las palabras de amor a primera vista que él le confesaba.
-¿Qué necesitas?
-Yo... -El hombre abrió el sobre y dejó caer varias fotos de Daniela junto a Germán. -¿Es mío?
Daniela tomó una de las fotos... Germán estaba en un partido de football de la escuela.
-No tienes derechos. -Daniela habló seria.
-No vengo a reclamar. Necesitaba saber si era cierto.
Daniela miró otra foto y asintió.
-Lo es.
Martín suspiró como si hubiera estado conteniendo el aire.
-¿Puedo verlo? -Preguntó y Daniela sintió que su corazón quería salir a proteger a su hijo, pero sabía que no habían formas de que él se lo quitara.
-Desde lejos.
-Con tus reglas.
Daniela abrió la puerta que no le permitía el paso a los clientes y caminaron hasta quedar a la entrada de la cocina.
Allí, Poché estaba cubierta de polvo de pies a cabeza, pero con una gran sonrisa.
Mientras, Germán... tenía la mezcla por todo su cabello.
-Prueba mamá... está quedando deliciosa. -Germán metió un dedo en parte de la mezcla y le acercó a Poché. Poché tomó la mezcla con sus dedos y la probó.
-Creo que estaba quedando muy buena.
-¿Crees que mami se de cuenta? -El niño preguntó y Poché miró hacia Daniela y Martín.
-Mami siempre sabe todo. -Poché señaló a Daniela y Germán abrió los ojos espantado.
-¿No se supone que me estaban ayudando? -Daniela se cruzó de brazos.
-¡Fue mamá Poché! -Germán salió corriendo hacia donde estaba Lucía.
Poché se acercó sin importarle su condición al momento.
-¿Ocurre algo? -Poché preguntó mientras miraba con curiosidad a Martín.
Había escuchado la conversación, pero no debía hacer trampas.
-Él es Martín... el donador de biología para Germán.
Poché miró nuevamente al hombre analizándolo.
-¿Es amenaza?
-No.
Poché asintió con la cabeza y extendió su mano. Martín estrechó su mano con la de ella, pero Poché apretó un poco más de la cuenta.
-Es nuestro hijo y yo ya le hice una promesa que pienso cumplir sin importarme contra quien sea.
Martín miró a Daniela pidiendo auxilio con los ojos, pero Daniela lo ignoró.
-Ella es Poché... madre de Germán. Lo ha cuidado y amado desde niño.
-Gracias por cuidarlo. -Martín le dijo a Poché.
-Germán tiene a alguien que está siempre para él. No porque deba... sino porque quiere.
-Yo... -El hombre miró con súplica a Poché pues su mano comenzaba a doler más de la cuenta. -No vengo a reclamar algo que no me merezco, pero necesitaba saber la verdad. Yo tengo una familia. Estoy casado y tengo tres niñas hermosas. -Poché soltó la mano del hombre.
-Entonces, no busques nada... que nada se te ha perdido. -Calle habló tranquila mientras se acercaba a Poché para intentar quitarle parte de la harina sobre su rostro. -Mi hijo nos tiene a nosotras. No necesita a nadie más.
-Lo sé, lo veo. -Martín suspiró y sacó un papel de su bolsillo para entregárselo a Calle. -Si alguna vez... él quiere saber de mí... pueden contactarme. Si alguna vez él necesita algo de mí, pueden contactarme.
Calle tomo el papel donde estaba su nombre, número y dirección.
-Gracias. -Susurró Calle sabiendo que era un gesto genuino.
-Me debo ir, voy a buscar a mis hijas al colegio.
La puerta de la cocina se abrió y Germán entró corriendo siendo perseguido por Laura y Lucía.
-¡Mamá Poché! -Le niño iba riendo con la ansiedad de que lo iban a atrapar.
Pero Poché abrió sus brazos para recibirlo y alzarlo en su hombro como un peluche.
-¡No se vale! -Lucía se cruzó de brazos.
-Te salvas por ahora, mocoso. Pero Poché no siempre estará para salvarte. -Laura lo miró entrecerrando los ojos.
-Rétame. -Poché alzó una ceja.
Germán sacó la lengua muy seguro de su mamá.
¥¥¥BUENAS NOCHES BUENOS DÍAS BUENAS TARDES
ATT: UNA NARRNIA ESCUCHANDO... Me olvidé de vivir - Macaco
ESTÁS LEYENDO
Warakung (Caché)
FanficLa búsqueda de la humanidad por expandir conocimiento los llevó a descubrir un nuevo planeta. Calle y Poché son amigas desde la infancia, pero deben alejarse cuando sus cometidos comienzan a interferir en sus destinos. La maldad acecha a la bombera...
