Capítulo #54: Arrepentidos

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Daniela se levantó cuando la alarma sonó en punto a las seis de la mañana.

Debía ir a trabajar, pero antes debía ir a la escuela de Germán.

Calle se puso de pie y miró a Germán dormido en su cama y a Poché.

Fue a la cocina y se dispuso a preparar el desayuno para los tres, pero cuando volteó para tomar el sartén, Poché estaba de pie frente a la nevera.

-¿Debes trabajar?

-Sí, pero primero debo ir a la escuela con Germán.

-¿Por?

-Porque le están haciendo "bullying" a mi hijo, Poché. Yo no voy a permitir eso.

-Yo pude haberme encargado de esos niños. -Un leve destello se reflejó en los ojos de Poché. Pero te escuché.

-¡No! Tú... mejor no. Yo iré a encargarme de ese asunto. -Daniela se frotó la frente ante el pequeño estrés que Poché le podía dar si iba a resolver el asunto ella.

-Pero yo... -Poché comenzó a hablar, pero escuchó al pequeño niño despertar. -Ha despertado.

Daniela entrecerró los ojos, aún no podía acostumbrarse a tener a una extraterrestre con súper poderes con ella. ¿De verdad tenía que adaptarse a vivir con un ser de otro planeta? ¿Cuantas cosas cambiarían? ¿Poché se adaptaría a ella y a su hijo?

-Puedo escucharlo. Su cambio de respiración... bostezos. Parece que va a... -Un leve estornudo se escuchó desde la habitación. -... a eso.

-¿De verdad escuchas todo todo? -Daniela ahora comenzaba a caer en cuenta de las posibilidades.

-Sí. Excepto los pensamientos, pero estoy en ello. -Poché sonrió satisfecha.

-Lo que viene siendo la privacidad contigo no es válida. -Daniela comenzó a servir los desayunos.

-Comprendo lo que eso conlleva y lo respeto. Por eso cuando vienen tus amigas, yo simulo dormir. Te doy tu espacio y privacidad.

-Pero escuchas todo. -Daniela dejó dos platos sobre la mesa y volvió por el tercero.

-Comprendo también que hay situaciones en las que los humanos prefieren la insonorización. Yo me puedo adaptar a ti cuando necesites tus espacios. -Poché siguió a Calle hasta la mesa del comedor para ayudarla a cargar dos vasos de jugos y un café.

-Bueno, eso es muy amable de tu parte. Saber que me están escuchando todo el tiempo no es muy agradable.

-Puedo filtrar mi audición a otros escenarios en el mundo. Hay millones de sonidos y voces interesantes que sirven de distracción.

-¡Mamá! -El grito de Germán hizo que ambas mujeres voltearan a ver.

Daniela miró a Poché y sonrió.

-¿Quieres ir? -Calle le preguntó a Poché quién asintió lentamente.

Poché llegó a la habitación y vio a Germán sentado en la cama de brazos cruzados, pero con una mirada triste.

-¿Qué sientes, pequeño ser? -Poché se acercó hasta sentarse a su lado en la cama.

-No quiero ir a la escuela.

-Si no quieres ir, entonces no vas. ¿Por qué deberías ir? -Poché le habló, pero un carraspeo de garganta desde la puerta hizo que ambos voltearan a ver.

Daniela estaba cruzada de brazos recostada de la puerta con una mirada juzgadora sobre Poché.

-No... eso de deber y querer no aplica en esta situación.

Warakung (Caché)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora