-¡¿Dirás sus nombres?! -El Rey gritó.
-¡NO! -Po gruñó sin levantar su rostro.
El Rey desapareció, pero antes que los guerreros volvieran a arrojar objetos y a mover los látigos, el volvió a aparecer con una acompañante.
Esta vez apareció adentro de la celda.
-¡Hija! -Po alzó la mirada y vio a su madre encadenada frente a ella.
-¡Dos deshonras a nuestra raza reunidas! -El Rey se burló. -Infectadas con la humanidad. Se niegan a delatar quienes las infectaron. -El Rey se paseó por la celda analizando a ambas seres.
-Deja a mi hija en paz. -Ta pidió y se arrodilló. -Te lo imploro, ten piedad de Po. Ella solo es una Cazadora en su primera misión. No sabía a lo que se enfrentaba en todo su esplendor.
-¿Tú tenías el conocimiento? -El Rey se acercó con mirada indiferente.
-Sí. -Confesó Ta y miró a los ojos de su hija.
En la celda habían dos corazones desgarrados y encadenados.
El rostro de Po que reflejaba serenidad, seriedad y firmeza, ahora estaba cubierto por sangre seca y reciente, cubierto por polvo y marcas de castigos. Sus ojos que alguna vez fueron feroces, ahora parecían perdidos. No había fuego en ellos, parecían perdidos en la lucha por contener lo que sentía.
Ta tragó profundamente al reconocer algo más en su hija. El dolor físico era mínimo, su hija estaba adolorida por la humanidad que ya portaba. Orgullo perdido, semblante tembloroso y miedo reprimido no eran propios de la Cazadora que algún día fue. Y, aún así, resistía.
Los ojos de Ta se aguaron. Frente a ella, su hija se apagaba, no por debilidad, sino por haber querido sentir algo de verdad.
-Veo que tú... tienes más infección de la que demostraste. -El Rey vio las lágrimas de Ta.
-Te suplico, déjala libre. -Ta hizo una referencia tan profunda como nunca antes, apoyó su frente contra el suelo cediendo en la humillación.
-Es una desdicha haber perdido dos seres. -El Rey levantó su cetro en dirección a Po.
-¡No! Dame una oportunidad de despedirme. -Ta habló desesperada y el Rey pareció dudar, pero desapreció.
-Mamá... -Po volvió a hablar a punto de romperse en mil pedazos. -Tengo miedo. -Confesó y sus lágrimas comenzaron a caer.
Ta intentó alcanzarla para abrazar a su hija, pero las cadenas no se lo permitieron.
-Escúchame, hija... no importa lo que otros te digan. Es cierto que no perteneces... porque eres más grande que cualquiera que haya sido creado. No intentes separar tus orígenes... únelos, Po. Eres una sola tú.
El Rey volvió a aparecer y sin previo aviso, el cetro atravesó la espalda de Ta.
Po abrió los ojos con horror. El aire salió de su pecho como si hubiera sido atravesada por el cetro.
-Po... únelos. -Murmuró Ta antes de que el Rey dejara caer una gota de su sangre sobre ella desintegrando su cuerpo frente a su hija.
-¡MAMÁ! -El grito de Po retumbó como un trueno sobre Warakung.
Seb dejó caer su máquina de soldadura y cerró los ojos. Sabía que el Rey había encontrado la forma de romper un pedazo más del ser de Po.
-Lo están logrando. -Susurró mientras se sentabas en el suelo de su taller. -La están apagando.
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Warakung (Caché)
FanfictionLa búsqueda de la humanidad por expandir conocimiento los llevó a descubrir un nuevo planeta. Calle y Poché son amigas desde la infancia, pero deben alejarse cuando sus cometidos comienzan a interferir en sus destinos. La maldad acecha a la bombera...
