Capítulo #47: Arrodillada ante su único Hogar

251 32 3
                                        

*¿Qué si se nota que se acerca el final? -Pregunta Narrnia*

~~~~~~~~~~~

Un silencio sepulcral inundó el hospital abandonado.

Gotas de lluvia comenzaron a caer como si el cielo mismo intentara ocultar lo que estaba por venir.

Calle seguía parada en el mismo sitio, manos en alto y con el corazón bombeando más que nunca.

-¡Les dije que bajen las armas! -Liz gritó.

-¡Comandante! Esto no se trata de ti, Liz. Esto es más grande. -El nuevo comandante habló con firmeza.

Daniela dio dos pasos atrás.

-Yo no hice nada... yo vine porque me lo pediste Liz.

Calle desconfiaba de Liz y de FENRIR y con obvias razones. ¿Qué persona tenía el corazón tan malvado como para utilizar a alguien de cebo?

¿No se suponía que ellos eran los humanos?

¿No se suponía que ellos eran los buenos?

¿Quién era el monstruo realmente?

Un grupo de pasos resonó por el pasillo, esta vez una mujer de cabello blanco se acercaba con cinco hombres a sus espaldas.

-Sabes mucho... más de lo que aparentas Daniela Calle. -La mujer habló con suavidad, pero una suavidad que no traía cosas buenas. -Y proteges al monstruo. Al monstruo que te quería eliminar.

-No la pueden tocar. -Liz habló con firmeza.

-Esta mujer ha sido tocada, marcada y... en términos primitivos... reclamada. Te marcó, su ser te marcó como si ahora fueses parte de ella. -La mujer miró al techo y sonrió. -No tienes escape de ella, ahora la Cazadora viene por ti.

Daniela sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, su sangre se heló. ¿Reclamada? ¿Marcada?

Una helada mezcla de fascinación y miedo la atravesó.

-¡No hables así de Daniela! Ella no le pertenece al monstruo. -Liz tenía rabia contenida, sus puños apretaban con fuerza, sus nudillos se marcaban.

¿El amor de su vida ahora era un objeto de posesión para un monstruo?

-¡Deja de protegerla! No entiendes que tus sentimientos te ciegan. Protegerla... -La mujer señaló a Daniela con indiferencia. -No te hace dueña de su corazón... te hace un escudo y los escudos se rompen.

A través de una de las ventanas rotas vio una silueta sobre el techo del edificio frente al hospital.

-No... -Un hilo de voz.

No necesitaba tenerla de frente para saber que era ella.

Sabía que era ella, aunque no pudiera verla ni oírla. La sentía.

Una corriente eléctrica se escuchó, pero en un instante la silueta oscura se había posicionado frente a Calle, entre ella y los soldados que le apuntaban.

Pero Po no había llegado sola.

Dos seres grises de Warakung permanecían frente a ella arrodillados y encadenados tal cual la habían tenido a ella. Cadenas creadas a base de la propia energía de Po y controladas de igual forma.

Eran seres altos, formidables, sus pieles grises contrastaban con sus venas anaranjadas de forma casi siniestra. A pesar de que estaban sometidos, se notaba que eran altamente peligrosos. Pero igualmente se notaban heridos.

Warakung (Caché)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora