La cafetería estaba tranquila esa tarde.
Afuera, el cielo nublado amenazaba con lluvia, pero adentro todo olía a café tostado, pan de avena recién horneado y a canela. Lucía ayudaba en la barra, y Germán dibujaba en un libreta sentado junto a la vitrina de postres.
Daniela revisaba el inventario en la tableta cuando su celular comenzó a sonar.
Número desconocido...
Lo tomó sin pensarlo, estaba esperando nueva mercancía.
-¿Sí? -Daniela habló sin dejar de vértices el inventario.
-Estoy en el país. Me gustaría verte. -La voz de una mujer hizo que Daniela se quedara en pausa durante varios segundos.
Esa voz, casi no la recordaba. Esa voz que un día le dio los buenos días por última vez cuando a penas era una pequeña niña. Esa voz, ahora más madura, estrujó el corazón de Daniela.
Poché, que estaba limpiando mesas vacías, notó el cambio en Daniela y se acercó de inmediato.
-¿Todo bien?
Daniela negó con la cabeza.
-¿Hija? -Poché escuchó la voz en el teléfono.
-¿Quieres verla? -Preguntó con cautela.
Calle respiró hondo. Dejo la tablet sobre el mostrador y miró a Lucía.
-¿Te puedes quedar a cargo un rato?
-Claro, ¿ocurre algo?
Calle asintió mientras se quitaba su delantal.
-Tengo algo que hacer.
El frío del parque hizo que Daniela frotara sus manos mientras caminaba hasta la banca que quedaba frente a la antigua biblioteca.
Una mujer con gafas, cabello castaño y con porte elegante esperaba ansiosa a Calle. Vestía un abrigo Chanel y una bufanda tejida a mano.
Cuando la mujer notó que Daniela se acercaba se puso de pie sin poder creer que esa mujer era su hija.
-Hola, hija.
Daniela se detuvo frente a ella. No movió un solo músculo. No respondió.
No se movió porque quiso abrazarla, quiso gritarle... pero no pudo. Simplemente no pudo con ninguna de las dos.
-No estoy aquí para justificarme. Solo... no podía quedarme. Creí que tu padre siendo tan fuerte, tan perfeccionista... pensé que estabas mejor con él.
-Nunca me llamaste. Nunca te preguntaste si yo también era fuerte. -Daniela habló con un toque de resentimiento.
La mujer bajo la vista, conteniendo las lágrimas.
-No. Fui cobarde. Me avergoncé. Y cuando reaccioné, había pasado tanto tiempo que no sabía como volver.
-Papá murió hace más de un año.
Poché estaba a unos metros, de pie, con las manos en los bolsillos, pero vigilante.
-Yo no... no lo sabía. -La mujer sintió un nudo en la garganta.
Había abandonado a su hija y su hija estaba sola ahora. No había sabido ser madre, había elegido huir a quedarse.
-Pero estoy bien. Fui bombera, cumplí mi sueño de niña. Tengo una cafetería que abrí gracias a parte de la herencia de papá. Un hijo. Una familia.
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Warakung (Caché)
FanficLa búsqueda de la humanidad por expandir conocimiento los llevó a descubrir un nuevo planeta. Calle y Poché son amigas desde la infancia, pero deben alejarse cuando sus cometidos comienzan a interferir en sus destinos. La maldad acecha a la bombera...
