Capítulo #56: Final

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¥Mini +16 inservible¥
¥Depende del cariño que le den... les subo el epílogo¥

-¡Tiempo! ¡Tiempo!

Daniela jadeó desesperada cuando Poché ladeó la cabeza dispuesta a volver a entre sus piernas.

-¿Necesitas descansar? -Poché alzó una ceja mirando a la mujer desnuda frente a ella.

Calle estaba sudando, enrojecida y con el cabello hecho un lío. Su pecho subía y bajaba erráticamente.

-Dame un respiro. -Daniela cerró los ojos.

-¿Has liberado tu estrés ya? -Poché subió hasta quedar a la altura de Calle.

-Se puede decir que sí. -Daniela sonrió y besó rápidamente a Poché.

-No pensé que en tan poco tiempo te desestresaras. -Murmuró Poché mientras miraba el rostro más hermoso que podía existir.

-¿Poco tiempo? -Daniela se puso de pies olvidando su desnudez y se acercó a donde habían dejado el equipaje tan tongo entraron.

Tomó el celular y le mostró la hora a Poché.

-Supongo que poco tiempo para ti es seis horas.

Daniela murmuró mientras se acercaba de nuevo al sofá en la sala.

-¿Tienes hambre? -Poché sonrió, Daniela asintió. -Deberías vestirte... -En menos de un segundo, Poché se encontraba detrás de Calle. -Vístete, porque a mí me apetece desestresarte y me estoy controlando. -Susurró mientras tomaba por la cintura a Calle y pegaba más sus cuerpos.

-¿De verdad te estás controlando? -Preguntó al sentir un escalofrío recorrer su cuerpo.

-Mírate... puedes caminar. Ahí está tu respuesta. -Poché casi gruñó al odio de Calle.

-Es mejor vestirnos y comer... vestirnos y comer. -Daniela habló nerviosa y de inmediato rebuscó su ropa para estar menos expuesta al peligro.

El resto de la noche pasó tranquila, entre risas y mil preguntas curiosas de Poché.

La gran pregunta que rondaba la mente de Calle llegó a la superficie.

-Poché.... -Susurró casi arrepintiéndose, pues no sabía si la respuesta le sería de su agrado o no.

-¿Mmm? -Poché se mantuvo mirando el fuego de la chimenea como si le perteneciera.

-Algo que no encontré en la investigaciones de papá... ¿te puedo preguntar algo?

-Todo lo que quieras. -Poché miró a Calle, pero no apartó sus manos de cerca del fuego.

-Tu única debilidad es el fuego...

-Era. -Murmuró Poché.

-Pero no dudaste en entrar al fuego por mi. ¿Cuál es tu verdadera debilidad?

Poché miró atentamente a Calle, su curiosidad era genuina.

-El fuego... -Poché metió una mano más a la chimenea y tras un instante en el fuego la sacó para mostrársela a Daniela. -Es parte de mi. -Comentó mientras su ser anaranjado se centraba en su mano, pero no mostraba ningún signo de "reparar" daño.

Poché sacudió su mano y sonrió.

-Supongo que no sé cuál es mi debilidad. -Poché miró directamente a los ojos de Daniela.

Al segundo día:

Calle despertó cuando ya no se pudo ocultar más de los rayos de sol que entraban por el balcón de la habitación.

Warakung (Caché)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora