Decir que me sentía humillado era quedarse corto. Había confiado en Liam, aunque algo en él siempre me había hecho sentir incómodo. Había algo en su actitud que me atraía y repelía al mismo tiempo, pero después de lo que hizo esa mañana, tenía claro que no quería volver a tenerlo cerca nunca más.
Un jadeo escapó de mis labios al sentir el ardor del algodón empapado en alcohol sobre mi ceja, limpiando los restos de sangre seca.
-Lo siento, ya casi termino, cariño -dijo mi padre, su voz suave, como intentando calmarme.
Por un momento, su tono logró tranquilizarme, pero cuando volvió a presionar sobre la herida, el dolor me hizo estremecer.
-Papá, en serio duele -me quejé, intentando apartar su mano de mi rostro-. Ya lo limpiaste suficiente.
Sergio suspiró, pero finalmente dejó de insistir.
-Lo siento mucho, hijo... debería haberte escuchado -se sentó a mi lado, tomando mi mano con cuidado, como si temiera romperme más de lo que ya estaba-. Si mañana prefieres quedarte en el hotel, lo voy a entender perfectamente.
-Está bien... -dije en un susurro, bajando la mirada-. Me siento humillado, y tengo miedo de volver a ver a ese hombre. Y Liam... lo que hizo... todo fue demasiado. Pero nada de eso fue tu culpa, papá. Simplemente sucedió porque... tal vez estoy destinado a estar lejos de este mundo.
Mis palabras salieron cargadas de decepción.
-Las carreras siempre me han encantado, pero cada vez que camino por el paddock o entro en el garaje de Red Bull, algo malo me pasa. Aunque venir contigo me permitió acercarme a Max y Daniel, creo que no merezco estar aquí.
Mi voz se quebró al final. Había soñado con las carreras toda mi vida. Adoraba el deporte, pero parecía que el mundo me decía, una y otra vez, que este no era mi lugar.
El sonido de la puerta abriéndose llamó mi atención, interrumpiendo el silencio en la habitación. Mi papá y yo giramos la cabeza al escuchar las voces de Max y Daniel, que entraron en medio de una discusión acalorada.
-Max, en serio, te lo estoy diciendo, lo tenemos que denunciar de una maldita vez -la voz de Daniel sonaba más firme de lo que nunca había oído antes.
El rostro de Max estaba tenso, reflejando el estrés que lo consumía.
-Daniel, ya te dije que no voy a hacer algo como eso -respondió con el tono seco de quien ya había repetido las mismas palabras mil veces.
Pero Daniel no iba a retroceder. Dio un paso más cerca de Max, su expresión firme y llena de determinación.
-Max, si no lo haces tú, lo voy a hacer yo.
El tono autoritario del australiano nos dejó tanto a mi papá como a mí atónitos. Nunca habíamos visto a Daniel de esa manera, tan molesto y decidido.
-Estoy harto de seguir viendo su rostro como si no hiciera nada. ¡Y sí, sé que es nuestro padre! Pero él no actúa como uno. Esta vez se pasó de la maldita raya. Golpeó a Yuki, Max, ¡y tú mismo viste cómo lo dejó!
Mi respiración se detuvo un instante. El recuerdo de lo sucedido me invadió nuevamente, trayendo consigo el miedo y la impotencia.
Daniel continuó, su voz subiendo de tono con cada palabra.
-Estoy feliz de que le dijeras que no quieres correr más en la Fórmula 1, pero eso no significa que puedas dejarlo ser libre después de todo lo que ha hecho. ¿Cuántas veces más vas a permitir que lastime a la gente que te importa, Max? ¡A Yuki, a ti, a todos! Esto tiene que terminar.
Max apretó los puños, claramente luchando consigo mismo. Sus ojos azules se desviaron hacia mí por un momento, y pude ver la mezcla de culpa, rabia y cansancio en ellos.
Él neerlandés permaneció en silencio por unos instantes, con la mandíbula apretada, mientras su hermano seguía mirándolo con intensidad. El ambiente en la habitación era denso, como si nadie se atreviera a respirar demasiado fuerte. Finalmente, Max soltó un largo suspiro y se pasó las manos por el cabello, claramente frustrado.
-No es tan fácil como tú crees, Daniel. Denunciarlo... significa que todo saldrá a la luz. Toda nuestra historia, cada cosa que ha hecho, y no solo a Yuki. ¿Te imaginas lo que eso significará para nuestra familia? -Max bajó la voz, pero no la intensidad en su tono. Sus ojos ahora estaban fijos en Daniel, casi suplicando comprensión-. Esto no solo lo arruina a él, nos arruina a todos.
Daniel dio un paso más cerca, desafiándolo.
-¿Y acaso no está arruinándonos ya? -su voz era firme, casi como una bofetada emocional para Max-. ¿Cuánto tiempo más vas a cargar con su sombra? ¿Cuánto tiempo más vas a dejar que siga lastimando a la gente que amas?
Max apretó los labios, sin responder. Su mirada volvió a dirigirse hacia mí, y noté cómo su semblante se suavizaba al verme allí, sentado junto a Sergio, con los rastros de lo que había sucedido aún evidentes en mi rostro.
-Yuki no merece esto. Tú no mereces esto. Nadie lo merece, Max -continuó Daniel, su tono ahora un poco más calmado, pero igual de firme-. Sé que es difícil, pero si no hacemos algo, esto nunca va a parar.
-Daniel tiene razón -mi papá habló por primera vez desde que entraron en la habitación. Su voz era suave, pero había una firmeza en ella que no podía ser ignorada-. Entiendo que denunciar a tu padre no es algo sencillo, Max, pero... esta vez se pasó todos los límites. Golpeó a mi hijo. A un chico que no tiene nada que ver con su odio o su ego. Esto no puede quedarse así.
Max cerró los ojos por un momento, como si tratara de contener un torrente de emociones. Cuando los abrió, sus ojos estaban llenos de determinación, pero también de tristeza.
-Está bien. Lo haremos -dijo finalmente, con la voz ronca-. Pero lo hacemos a mi manera, ¿entendido?
Daniel asintió lentamente, una pequeña sonrisa de alivio en su rostro. Mi papá también asintió, aunque parecía igual de sorprendido que yo.
Max se acercó a mí y se arrodilló frente a donde estaba sentado. Me tomó las manos entre las suyas, sus ojos fijos en los míos.
-Yuki, lo siento. De verdad, lo siento por lo que hizo mi padre. No debiste pasar por eso, y voy a asegurarme de que nunca más tengas que enfrentarte a algo así.
Asentí, demasiado abrumado para responder con palabras. Aunque seguía sintiendo miedo, había algo en la determinación de Max que me hizo sentir un poco más seguro. Tal vez, esta vez, todo realmente iba a cambiar.
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¡Yuki!
FanfictionEsta historia está narrada principalmente desde el punto de vista de Yuki, mostrando el impacto que puede provocar la separación de sus padres y la inesperada aparición de dos personas en su vida que, con el paso de los días, la transformarán por co...
