-¿Estás dudando de mi plan, Jos? -La voz de Kamui al otro lado de la línea sonaba calmada, pero tenía un filo cortante que irritaba aún más al neerlandés-. Va a tomar tiempo, claramente. Yuki ha desarrollado un cariño asqueroso por tu hijo.
-Ese maldito mocoso solo provoca dolores de cabeza -gruñó Jos, apretando el teléfono con fuerza-. No soporto verlo más aquí. ¿Sabes que su presencia desconcentra a mi hijo? Max tiene que ganar cada maldita carrera, y desde que ese niñato y el mexicano aparecieron en su vida, ha estado fuera de foco. ¡Perdió una carrera! Si vuelve a suceder, el que lo va a pagar será ese mocoso, ¿entendiste?
El tono de Jos era una amenaza directa, fría y calculada, y no le importaba si provocaba molestias en Kamui. Su único interés era sacar a Yuki y a Sergio de la vida de Max, sin importar las consecuencias para ellos.
-Solo espera -respondió Kamui, con un aire de arrogancia-. Mañana hablaré con Sergio para llegar a un acuerdo por la custodia de Yuki. Esto se resolverá pronto. Pero ni se te ocurra tocarlo, Jos. No, a menos que yo lo permita.
El neerlandés dejó escapar una risa seca, llena de desdén. El descaro de Kamui le molestaba, pero Jos sabía cómo presionar sus puntos débiles.
-¿Y no crees que tu hijo merece un castigo por estar besándose con un piloto? -El silencio del otro lado fue inmediato. Jos sonrió, complacido. Había dado en el blanco. Tras unos segundos de tensión, continuó con voz burlona-. ¿Qué pasa, Kamui? ¿Te molesta que tu hijo vaya a ser igual que el idiota de Sergio? No será como tú, un "hombre dominante y con poder". Lo que yo veo es un mocoso débil... un llorón, un perdedor. Y, para colmo, con actitudes de puta.
-¡Maldita sea, cállate! -explotó Kamui, su voz cargada de furia-. Mi hijo no es una puta. Solo le faltan algunas lecciones, eso es todo.
La línea quedó en silencio por un momento. Jos, satisfecho, estaba por decir algo más cuando Kamui rompió el mutismo.
-Si lo ves haciendo algo así nuevamente... -Kamui dudó un instante antes de proseguir, su tono más bajo pero lleno de veneno-. Castígalo como creas necesario.
Jos sonrió de forma oscura, con una satisfacción retorcida. Todo se estaba alineando como quería.
Agradeció haber presenciado aquel inusual acercamiento entre Liam y Yuki; seguirlos discretamente había sido más que provechoso. Cada gesto, cada mirada y aquel beso robado eran ahora piezas claves en un juego que Jos sabía manipular con maestría. Había conseguido una excelente arma para mantener a Kamui bajo control.
Cortó la llamada con una sonrisa satisfecha curvando sus labios. Por fin tenía algo que le daba la ventaja que buscaba. Ahora podía deshacerse del mocoso que tanto le irritaba, y lo mejor de todo: con una excusa perfectamente construida. Usaría ese momento con Liam como evidencia, un "motivo legítimo" para justificar cualquier acción en contra de Yuki.
Mientras caminaba por el pasillo, con pasos firmes y seguros, se permitió una risa baja y amarga. Todo estaba empezando a alinearse, y nadie iba a detenerlo. Si Kamui quería seguir jugando, él no iba a dudar en usar cualquier carta, incluso las más sucias. Después de todo, en su mundo, ganar era lo único que importaba.
Jos Verstappen no era alguien que tomara riesgos innecesarios; cada movimiento estaba calculado para beneficiar sus propios intereses. Después de terminar la llamada con Kamui, su siguiente objetivo estaba claro: Liam Lawson. Si lograba moldear al joven piloto para que actuara según sus intenciones, todo su plan se encaminaría sin contratiempos.
Lo encontró en una de las áreas comunes del paddock, revisando su teléfono con aparente tranquilidad. Jos se acercó con esa expresión severa que hacía a muchos bajar la mirada, pero Liam, al verlo, alzó las cejas con curiosidad, aunque no dejó traslucir ninguna emoción.
-Lawson -llamó Jos, deteniéndose a una distancia suficiente para parecer casual, pero lo bastante cerca como para intimidar-. ¿Puedo hablar contigo un momento?
Liam guardó su teléfono en el bolsillo y asintió, cruzándose de brazos.
-Claro, señor Verstappen. ¿Qué puedo hacer por usted? -preguntó, manteniendo una postura relajada, pero atento a los movimientos del neerlandés mayor.
Jos sonrió, aunque había algo frío y calculador en esa expresión.
-He notado que últimamente estás muy... cerca de Yuki. Interesante elección de compañía, considerando tu posición. -Hizo una pausa, evaluando la reacción de Liam, quien se mantuvo neutral-. Pero no te preocupes, no estoy aquí para cuestionarte. De hecho, creo que podrías ser clave para algo importante.
Liam frunció ligeramente el ceño, aunque seguía sin mostrar alarma.
-¿Clave para qué exactamente? -preguntó con cautela.
-Para asegurarte de que Max se mantenga en la cima -respondió Jos, directo-. Mi hijo necesita un entorno que no lo distraiga, y ya sabes cómo es esto: un piloto debe rodearse de las personas correctas, de aquellos que lo ayuden a crecer, no de quienes lo desvíen de su camino.
Liam arqueó una ceja, empezando a vislumbrar hacia dónde iba la conversación.
-¿Y qué tiene eso que ver conmigo? -replicó, sin perder el tono tranquilo.
-Digamos que alguien como tú, alguien cercano a Yuki, podría ayudarme a mantenerlo enfocado. -Jos inclinó ligeramente la cabeza, su tono se volvió más firme-. No estoy sugiriendo nada fuera de lugar, por supuesto. Solo que mantengas las cosas bajo control. Es evidente que tienes influencia sobre él. Úsala.
Liam soltó una risa seca, sacudiendo la cabeza.
-¿Y qué gano yo con esto? -preguntó, cruzando los brazos nuevamente.
Jos sonrió, como si hubiera estado esperando esa pregunta.
-Tienes talento, Lawson, pero necesitas más que eso para llegar a lo más alto. Contactos, oportunidades... apoyo. Estoy seguro de que entiendes que puedo abrirte puertas que de otro modo te costarían años alcanzar.
Liam lo observó fijamente, sus ojos traicionando un leve brillo de interés. No era estúpido; sabía que Jos estaba jugando con él. Pero también sabía que el mundo del automovilismo era implacable, y cualquier ventaja podría marcar la diferencia.
-Lo pensaré -respondió finalmente, su tono cuidadoso.
Jos asintió, satisfecho con esa respuesta.
-Hazlo. Pero no tardes demasiado. Las oportunidades como esta no se presentan dos veces.
Sin más, se dio la vuelta y se alejó, dejando a Liam con la mente trabajando a toda velocidad. Había sido un encuentro breve, pero suficiente para plantar una semilla. Jos sabía que había iniciado otro movimiento en su juego, y ahora solo quedaba esperar para ver cómo respondía Lawson.
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dejo esta bomba y desaparezco.
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¡Yuki!
Fiksi PenggemarEsta historia está narrada principalmente desde el punto de vista de Yuki, mostrando el impacto que puede provocar la separación de sus padres y la inesperada aparición de dos personas en su vida que, con el paso de los días, la transformarán por co...
