35

1.3K 182 17
                                        

Todo había vuelto a la normalidad en los días restantes de julio, pero no había sido nada fácil. Había desarrollado hábitos bastante perjudiciales: no lograba dormir de corrido y me despertaba constantemente en plena madrugada. Estudiaba en exceso hasta altas horas de la noche o hasta que mi cabeza no daba más. Mis hábitos alimenticios eran los peores; no podía terminar un plato sin sentir un profundo asco. Además, seguía sintiéndome inseguro al acercarme a Pierre, convencido de que no merecía su amistad después de haberlo alejado tantas veces de mi vida.

Sin embargo, poco a poco las cosas comenzaron a mejorar gracias al apoyo incondicional de mi papá, Checo, y Max. Con el tiempo, logré abrirme y contarle lo sucedido a Piastri, quien no hizo más que brindarme su apoyo sin reservas. Su comprensión y palabras de aliento me hicieron sentir menos solo.

presente.

Estábamos entrando al autódromo de Silverstone. Sergio, al principio, no quería venir; quería asegurarse de que estaba completamente bien después de aquella semana de pesadilla. Pero, con un poco de insistencia y la ayuda de Max, logramos convencerlo.

—¿Tú crees que me salude? —preguntó Oscar, con cierta incertidumbre en la voz.

No pude evitar reír. Él también había logrado unirse al viaje después de convencer a sus padres de que lo dejaran ir a otro país con nosotros, todo para ver a Lando. Fue en ese momento que caí en cuenta de algo que me causó gracia: Lando era la razón detrás de gran parte del estrés en pista de Max, y las quejas que había escuchado sobre el británico de pronto tenían mucho más sentido.

—Oscar, si Lando realmente es tu amigo, no veo por qué no te saludaría —respondí, mostrando mi pase VIP a un miembro de seguridad para que nos dejara pasar al paddock—. Solo tenemos que encontrarlo, no hay razón para que tengas miedo.

Él suspiró mientras seguía mi ritmo. Sabía que mi papá estaba con Max y que no debía molestarlos. Era su momento de estar juntos, el tipo de apoyo que Max necesitaba para lidiar con la presión constante de su propio padre. Mientras tanto, yo decidí enfocarme en ayudar a Oscar a encontrar a Lando, para que pudieran reencontrarse después de varias semanas sin verse.

Cuando logre ver el garaje de McLaren, me preparé para hablar, pero alguien tomó mi brazo, tirándome hacia atrás. Antes de poder reaccionar, mi cuerpo chocó contra el pecho de alguien.

—Desapareces por dos premios y, cuando vuelves, estás espiando otro equipo —reconocí la voz al instante. Levanté la mirada y me encontré con los ojos de Liam, quien me observaba con una mezcla de burla y diversión.

Su sonrisa era descarada, y el tono juguetón de su voz me hizo sentir un calor repentino en el rostro. Su mano descansaba sobre mi cintura, y la cercanía me dejó sin palabras.

—¿Qué pasa? ¿Te comió la lengua un gato? —preguntó, divertido, inclinándose un poco hacia mí.

—No, solo... no podía venir antes —logré tartamudear, desviando la mirada hacia un costado. Ahí me encontré con Oscar, quien parecía absolutamente sorprendido y confundido por la escena.

—Ahora estoy un poco ocupado... —añadí con torpeza, intentando zafarme de su agarre—. Hablamos después. Suerte en tu práctica.

Liam aflojó su agarre, pero no sin antes soltar una risa ligera. Apenas logré regresar al lado de Oscar, mi rostro aún ardía.

—¿Quién era ese? —preguntó él, claramente desconcertado.

—Nadie —mentí, tratando de disimular, aunque mi voz me traicionaba.

Oscar me miró con curiosidad, pero por suerte decidió no insistir. Lo único que quería en ese momento era distraerme de lo que acababa de suceder.

Piastri aún tenía un aire de confusión mientras caminábamos por el paddock. Aunque trataba de mantenerme tranquilo, mis pensamientos seguían volviendo a Liam. Su sonrisa burlona y la forma en que me había sostenido provocaban que mi corazón latiera más rápido de lo normal.

—Bueno, ¿seguimos buscando a Lando? —preguntó Oscar, intentando romper el silencio.

Asentí rápidamente, tratando de enfocarme en la razón principal por la que estábamos allí. Caminamos hacia el área de McLaren y, finalmente, lo vimos: Lando estaba de espaldas, hablando con alguien del equipo. Al escuchar su nombre, se giró, y una gran sonrisa iluminó su rostro al reconocer a Oscar.

—¡Oscar! —exclamó Lando mientras se acercaba rápidamente para abrazarlo.

Observé cómo ambos se saludaban efusivamente. Podía sentir la alegría en el ambiente, y ver a Oscar tan feliz me hizo sonreír también. Me aparté un poco para darles espacio y, mientras ellos hablaban, aproveché para observar el movimiento del paddock.

Todo parecía ir bien hasta que escuché una voz familiar detrás de mí.

—¿No me vas a presentar a tu amigo? —preguntó Lando, mirándome con curiosidad mientras se acercaba con Oscar.

—Ah, claro —respondió Oscar, todavía emocionado—. Lando, este es Yuki, mi mejor amigo.

—Un placer conocerte, Yuki —dijo Lando, extendiéndome la mano con una sonrisa amable.

—Igualmente —respondí, estrechando su mano.

La conversación fluía con facilidad, y pronto los tres estábamos riéndonos. Lando tenía una energía contagiosa que hacía que fuera fácil sentirse cómodo a su alrededor. Sin embargo, mi tranquilidad no duró mucho. Mientras hablábamos, sentí esa presencia nuevamente, y mi corazón se aceleró.

—Ah, Lando, veo que estás haciendo nuevos amigos. —La voz de Liam interrumpió la charla, y al girarme, lo vi parado ahí con una sonrisa irónica, como si disfrutara del momento.

Lando lo miró con una mezcla de sorpresa y desdén, arqueando una ceja.

—¿Y tú qué haces aquí? ¿No deberías estar en el garaje de RB?

—Solo pasaba a saludar —respondió Liam con una sonrisa despreocupada, su mirada ahora fija en mí—. Además, tenía curiosidad por ver cómo estaba nuestro amigo en común.

Oscar, ajeno a la tensión creciente, solo observaba el intercambio con interés, pero Norris, claramente incómodo, no dejaba de mirar a Liam con una mezcla de molestia y diversión.

—Bueno, Liam, si no tienes nada que hacer, nosotros vamos a seguir hablando —intervino el castaño, con una sonrisa burlona, claramente intentando cortar la situación.

Liam levantó las manos en señal de rendición, pero antes de irse, me dedicó una última mirada. Se acercó y susurró cerca de mi oído:

—Hablamos después, Yu.

Me quedé inmóvil mientras lo veía alejarse. Mi corazón latía con fuerza, y sabía que mi rostro seguía rojo.

—Yuki, ¿Tienes algo con Liam? —preguntó Lando, con una sonrisa cómplice y un brillo curioso en los ojos.

—No, nada —respondí rápidamente, evitando su mirada mientras sentía cómo Oscar me observaba con la misma curiosidad.

Sabía que eso no sería el final de las preguntas, pero por ahora, lo único que quería era distraerme y disfrutar del día. Aunque, en el fondo, no podía evitar pensar en Liam y en lo que querría decirme "después".

-----

Paz antes de q llegue otra vez el caos.

:)

Max va a ser papá...amo

tengo pensado hacer AU en Twitter ¿les interesa? 

¡Yuki!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora