Final

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Caminaba de un lado al otro, completamente nervioso por lo que estaba sucediendo. Nunca pensó que volvería a vivir un momento tan cargado de emociones como este, pero aquí estaba, enfrentándose a uno de los días más importantes de su vida. Se iba a casar con Max. Después de un año y cuatro meses juntos, habían decidido dar este gran paso. Sin embargo, los nervios lo estaban consumiendo.

La boda había sido planeada en México, para que su familia pudiera estar presente, y no podía creer lo rápido que su padre había aceptado a Max. Solo bastaron un par de días tras presentarlo para que el Antonio reconociera el amor genuino entre ellos. Aun así, había una inquietud que no podía sacarse de la cabeza: cómo iba a ser su vida después de este gran paso. Aunque Max y Yuki habían fortalecido su relación, y eso lo llenaba de alegría, no podía evitar el miedo de que Kamui regresara en algún momento, buscando arruinar la paz y felicidad que tanto esfuerzo le había costado recuperar.

—Cielo, cálmate —la voz suave de su mamá lo detuvo en seco. Tomó su mano con delicadeza, interrumpiendo su recorrido inquieto por la habitación—. Sea lo que sea que estés pensando, todo va a salir bien. Hoy es tu día, y no tienes por qué preocuparte ni llenarte la cabeza de cosas innecesarias.

Su mano se entrelazó con la de él, y Sergio pudo ver la calidez en la sonrisa de su madre.

—Estoy feliz de ver que encontraste a alguien que realmente te hace feliz, mi chiquito. Estoy orgullosa de ti. Ahora, vamos a terminar de prepararte, ¿sí?

Esas palabras lo tranquilizaron un poco. Inspiró profundamente, intentando liberar el peso que sentía en su pecho. Su madre tenía razón. Este era su día, el día en el que iba a unir su vida con la persona que lo había apoyado y amado incondicionalmente. Max era su hogar, y nada ni nadie podría cambiar eso.

Con una sonrisa, asintió, dejando que su mamá lo ayudara a ajustar los últimos detalles de su traje. Fuera de esa habitación, la felicidad lo esperaba, y estaba decidido a disfrutar cada segundo de este nuevo capítulo.

La madre de Sergio lo guio con una paciencia infinita, ajustando el cuello de su camisa blanca con movimientos delicados. El traje blanco que había elegido para la ocasión se ajustaba perfectamente, resaltando su porte elegante, pero también haciendo evidente el nerviosismo que aún lo consumía. Ella le pasó las manos por los hombros, alisando cualquier arruga invisible y sonrió.

—Mira nada más, qué guapo te ves. Max se va a quedar sin palabras cuando te vea. —La calidez en su voz era contagiosa, haciendo que Sergio sonriera por primera vez esa mañana.

—¿Tú crees? —preguntó, todavía inquieto.

—Claro que sí. Ahora, deja de preocuparte tanto y piensa en lo feliz que estarás en unos minutos cuando lo veas esperándote en el altar.

Mientras hablaban, ella ajustó con precisión la flor blanca en el ojal de su saco y le pasó un pañuelo por la frente para eliminar el ligero brillo que los nervios habían causado. Luego, tomó un pequeño espejo de mano y se lo mostró.

—Perfecto. ¿Qué opinas? —preguntó con orgullo.

—Gracias, mamá. Por todo. —Sergio la abrazó con fuerza, sintiendo el apoyo y la seguridad que solo ella sabía darle.

Finalmente, su padre entró a la habitación con una sonrisa tranquila y una mirada llena de orgullo.

—Es hora, hijo. ¿Estás listo?

—Creo que sí. —Sergio tomó aire profundamente antes de salir de la habitación, acompañado por su padre, quien colocó una mano firme pero afectuosa sobre su hombro mientras se dirigían hacia el altar.

Al llegar al exterior, el ambiente estaba lleno de flores blancas y tonos pastel. La ceremonia, organizada al aire libre, parecía sacada de un cuento de hadas. Al fondo, Max esperaba bajo el arco nupcial decorado con rosas y tul, vestido con un elegante traje negro que contrastaba con su cabello rubio. Cuando los ojos de Max se posaron en Sergio, su expresión se transformó. Por un momento, parecía contener las lágrimas, completamente embelesado al ver a su prometido en el impecable traje blanco, caminando hacia él con su padre a su lado.

Yuki, sentado en la primera fila junto a Daniel y Pierre, no pudo evitar emocionarse. Ver a sus padres en ese momento tan importante lo llenó de una alegría indescriptible. Gasly, sentado junto a él, le dio un pequeño apretón en el hombro, como diciéndole que también estaba orgulloso de ellos.

Cuando Sergio y su padre llegaron al altar, el señor Pérez le dio un fuerte abrazo antes de entregarlo a Max.

—Cuídalo bien, ¿de acuerdo? —le dijo al rubio en un tono firme, pero con una sonrisa cálida.

—Con mi vida —respondió Max sin dudar, tomando las manos de Sergio.

En ese momento, todo se desvaneció para Sergio. Solo estaban ellos dos, sus miradas conectadas, y la certeza de que este era el comienzo de algo aún más hermoso.

El sacerdote comenzó la ceremonia, y las palabras de amor y promesas resonaron en el lugar. En cada mirada entre Max y Sergio, se veía la profundidad de su amor y el compromiso que ambos estaban dispuestos a hacer. Y cuando llegó el momento del "Sí, acepto", no solo ellos celebraron; toda la sala estalló en aplausos y lágrimas de felicidad.

Para Yuki, este momento era la prueba de que las cosas podían mejorar, de que la felicidad era posible. Y al ver a sus papás sellar su unión con un beso, supo que estaba rodeado de amor, y que esa familia que habían formado juntos era lo mejor que les había pasado a todos.

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y esto llego a su fin.

hubieron varias cosas que a lo largo de la historia no estuvieron planeadas y otras que descarte, originalmente Yuki iba a volver a correr en Karting para poder intentar cumplir su sueño de ser piloto de f1, pero luego lo pensé y era algo complicado ya que Yuki tenia 16 en la historia.

pero dejando esas cosas que tuve que cambiar me gusta un poco la historia, y ya estoy en marcha con otra historia y one shots de algunos shipps.

sin mas que decir espero que les haya gustado la historia! 

¡Yuki!Donde viven las historias. Descúbrelo ahora