Las dos prácticas del viernes habían terminado, y para ser honesto, no había nada que realmente me emocionara. Siempre me parecían la parte más aburrida del fin de semana de carreras. Sin embargo, al mirar a mi amigo, parecía que había vivido la experiencia más impresionante de su vida.
—Si estás así por una simple práctica, no quiero imaginar cómo te vas a poner en la carrera de verdad... —dije en tono burlón, viendo aún la expresión de asombro en el rostro de Piastri.
—No me juzgues, es la primera vez que veo un auto de Fórmula 1 correr —se quejó mientras caminábamos—. ¿A dónde piensas ir ahora?
—Creo que voy a ver si está Max o tal vez pase por el garaje de Daniel —respondí distraídamente, jugueteando con la tira de mi credencial.
—¿O te vas a ir con el chico rubio? Pensé que te gustaba Pierre... —murmuró Oscar, deteniéndose frente al garaje de McLaren. Su tono era casual, pero su comentario me dejó perplejo—. Yo me quedo con Lando, tú ve con tu "amado".
Me quedé sin palabras, sintiendo cómo mi rostro se calentaba al instante. ¿Gustarme Gasly? No, eso no era así... ¿verdad? Pero tampoco me gustaba Liam. ¿Por qué todos parecían empeñados en confundirme?
—Voy con Daniel, y no me gusta nadie, Piastri... —repliqué con algo de brusquedad, intentando mantener la compostura.
Sin esperar respuesta, me di la vuelta y me alejé, dejando a Oscar con su mejor amigo. Mientras caminaba, su comentario seguía rondando en mi cabeza. ¿Me gustaba alguien realmente? La pregunta me incomodaba, y no solo porque me la hubiera hecho él. Recordé que la última vez que pensé estar enamorado, las cosas no terminaron bien. ¿Qué sentido tenía que un chico tan bueno como Pierre, o alguien tan encantador como Liam, se fijara en mí? La idea era difícil de creer, y lo cierto era que prefería no pensar demasiado en ello.
Tratando de despejar mi mente, escuché pasos apresurados detrás de mí. Antes de que pudiera reaccionar, alguien me tomó suavemente del brazo. Me giré, sorprendido, y me encontré con los ojos brillantes de Liam.
—¿Siempre huyes así? —preguntó, con una sonrisa ladeada que parecía esculpida a propósito para desarmarme.
—No estoy huyendo, solo... —intenté responder, pero su expresión claramente divertida me interrumpió.
—Claro, claro. Ven, quiero hablar contigo —dijo mientras me guiaba con firmeza pero sin ser brusco hacia una zona más apartada, lejos del bullicio del paddock. No tuve mucha opción; sus movimientos eran decididos, pero su actitud relajada hacía que fuera difícil protestar.
Cuando llegamos a un pequeño rincón resguardado junto a un camión de equipo, Liam se cruzó de brazos y me miró con una mezcla de diversión y curiosidad.
—Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué me evitas tanto? —preguntó, inclinándose un poco hacia mí, acortando la distancia de forma intencionada. Su tono era despreocupado, pero había algo en su mirada que me hacía sentir como si estuviera bajo un reflector.
—No te estoy evitando... Solo estaba ocupado con Oscar, y luego... —mi voz se apagó cuando noté que me observaba fijamente, con esa sonrisa juguetona que empezaba a ponerme nervioso.
—¿Solo ocupado? —repitió, alzando una ceja—. Porque me parece que siempre que te veo, estás más rojo que un semáforo. ¿Eso tiene que ver conmigo, tal vez? —bromeó, inclinándose aún más cerca.
Mi cara ardió al instante. Intenté apartar la mirada, pero Liam estaba demasiado cerca, y su confianza desbordante me dejaba sin palabras.
—No sé de qué hablas... —logré murmurar, aunque mi tono no sonaba tan firme como esperaba.
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¡Yuki!
Fiksi PenggemarEsta historia está narrada principalmente desde el punto de vista de Yuki, mostrando el impacto que puede provocar la separación de sus padres y la inesperada aparición de dos personas en su vida que, con el paso de los días, la transformarán por co...
