Este era un momento que quedaría grabado para siempre en mi memoria. Por primera vez en mucho tiempo, sentía que una pequeña dosis de paz llegaba a mi vida y a la de las personas que amaba. Apenas Max dio su aprobación para denunciar a su padre, Daniel no perdió tiempo en contactar a su madre para reunir todas las pruebas necesarias sobre el abuso infantil que Max había sufrido de pequeño, sumando ahora lo que Jos me había hecho a mí.
El juicio no tardó en llegar, y no pude evitar sentirme completamente nervioso. Tener que revivir todo lo que había sucedido y declarar frente a tantas personas era una experiencia aterradora. Sentir la mirada helada de Jos clavada en mí solo hacía que los recuerdos de aquella noche volvieran como un golpe inesperado. Esa sensación me recordó al momento en que decidí abandonar la casa de mi propio padre semanas atrás.
—Jos Verstappen se encuentra culpable de maltrato infantil hacia sus dos hijos, en especial hacia Max Emilian Verstappen —anunció el juez con un tono firme mientras leía el veredicto—. Asimismo, se le declara culpable de agresión física reciente contra el menor de edad Yuki Kobayashi Pérez.
Al escuchar mi nombre, me encogí en mi asiento, sintiendo cómo la mano de mi papá apretaba la mía con más fuerza, brindándome un apoyo silencioso pero firme. Observé de reojo a Jos, cuya mandíbula se tensó al escuchar su condena. La ira era evidente en su rostro, y no tardó en explotar.
—¡Yo no soy el único culpable! —gritó, girándose bruscamente para dirigirse al tribunal, aunque sus ojos se clavaron en los míos, llenos de un odio frío que me hizo tragar en seco—. ¿Por qué no interrogan al padre de esa basura? ¡Kamui Kobayashi es igual o peor que yo! Espero que él también se pudra en la cárcel, igual que yo.
La sala quedó en un tenso silencio por unos segundos, roto solo por el murmullo de los presentes. Sentí que mi respiración se detenía, y el agarre de mi papá en mi mano se hizo aún más protector. El rostro de Sergio era un torbellino de emociones: ira, dolor y una determinación feroz de no permitir que aquel hombre me lastimara más, ni física ni emocionalmente.
El juez golpeó su mazo contra la mesa, pidiendo orden en la sala.
—Señor Verstappen, su comportamiento no será tolerado. Este tribunal ha llegado a una decisión, y sus palabras no cambiarán los hechos.
El juicio terminó poco después, pero las palabras de Jos quedaron resonando en mi mente como un eco persistente. Aunque había obtenido algo de justicia, sabía que el camino hacia la verdadera paz todavía era largo. Sin embargo, con mi papá, Max y Daniel a mi lado, sentía que tal vez esta vez no tendría que recorrerlo solo.
No pasó mucho tiempo antes de que una última sorpresa llegara a nuestras vidas. Exactamente dos semanas después de aquel juicio, mis abuelos Kobayashi aparecieron inesperadamente en casa, dejándome completamente atónito. Mi abuela, con su calidez característica, me saludó con un cariño especial que me hizo sentir reconfortado. En contraste, mi abuelo se limitó a observarme por un momento antes de preguntar directamente por mi papá, Checo.
Apenas llamé a Sergio, él salió de la cocina con una expresión de confusión al escuchar que mis abuelos estaban en casa.
—Señor Kobayashi... —murmuró Sergio, claramente desconcertado por la inesperada visita—. Señora Kobayashi, un gusto verla a usted también.
—Sergio, realmente no vengo a pasar el tiempo, al menos no yo —respondió mi abuelo con un tono seco, volviendo la vista hacia mi abuela antes de sacar un papel de su chaqueta—. Solo vine a entregarte esto, y espero que sea suficiente para que tú y Yuki puedan estar en paz.
Miré con curiosidad mientras mi padre tomaba el documento rápidamente. Alcancé a leer una palabra que me dejó desconcertado: "alejamiento". Mi mente intentaba procesar lo que aquello significaba, mientras esperaba alguna explicación.
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¡Yuki!
FanfictionEsta historia está narrada principalmente desde el punto de vista de Yuki, mostrando el impacto que puede provocar la separación de sus padres y la inesperada aparición de dos personas en su vida que, con el paso de los días, la transformarán por co...
