Cap 20

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Harry pensó mucho en la navidad. Le habían dicho que en el castillo hacían guerras de bolas de nieve, comían cosas ricas y las decoraciones eran impresionantes.
También estaba el plus de poder explorar el castillo a su antojo ya que estarían en vacaciones y no habría toque de queda.
Y quizá Harry habría aceptado quedarse si no fuera por Max, Rafe y sus primitos. Él echaba mucho de menos a sus hermanos. También a toda su familia, pero en especial a sus hermanos. Así que decidió no apuntarse en la lista de quienes se quedarían a pesar de que casi todos sus amigos pasarían las fiestas en el castillo.
Él se prometió a sí mismo que uno de esos años los pasaría en el castillo para saber cómo era. Pero no ese.

Max y Rafe habían querido ir con sus padres a recoger a Harry. Le habían echado de menos y querían verle cuanto antes, no esperar a que se despidiera de sus amigos, pasara por uno de los portales de papá Magnus y todas esas cosas. Además, Rafe había decidido que iba a conocer a los amigos de Harry, por si acaso. Para saber quienes eran. ¿Y si querían robar a su hermano para ellos? Él no se lo permitiría, por supuesto, y si lo intentaban, estaría preparado.
Max y él fueron los primeros en abrazar a Harry. Rafe no admitiría que lloró un poco porque "no pasó" y siempre lo negaría cuando su tío Sirius sacara el tema.
Harry les abrazó muy fuerte y los niños pequeños se sintieron felices. Tal vez podrían encerrar a Harry en una habitación y así evitar que se fuera de nuevo a esa escuela tan lejos.
¿Quién necesitaba la escuela de todos modos? Seguro que tío Remus podía enseñarle cosas a Harry. Su tío era muy listo.

Alec y Magnus apenas tuvieron oportunidad de saludar a Harry, ni siquiera cuando llegaron a casa ya que Rafe y Max acaparaban toda su atención. No les molestaba, les gustaba que los hermanos estuvieran tan felices de verse. Les ponía contentos a ellos mismos.

-Te hemos esperado para decorar el árbol. -Rafe comentó. -Para que no te pongas triste ni nada. -Añadió.
-Dafe no quedía que lo hagamos sin ti. -Max confesó.
-Es pequeño, no sabe lo que dice.
Alec, que preveía una pelea, los interrumpió antes de que sucediera.
-Entonces vamos a decorar. Después habrá chocolate caliente y bizcochos para todos... Si os portáis bien.
Y como si hubiera conjurado un hechizo, los dos niños dejaron la discusión y corrieron a poner adornos.

Max agarró una tira de espumillón dorado con estrellas plateadas. Quiso llevarla para ponerla en la pared, pero acabó enredándose en ella. Cuanto más se movía, más se enrollaba la tira a su alrededor. Y si bien al principio el niño había estado asustado, un rato después se estaba divirtiendo.
-Soy de navidad, papá! ¡Soy de navidad!
Estuvo a punto de caerse al tropezar, pero Rafe fue rápido y lo impidió.
Alec decidió que era un buen momento para sacar a su hijo de esa guirnalda, así que fue a hacerlo... Pero no lo estaba logrando. La maldita cosa no cooperaba y Presidente Miau estaba allí sentado, juzgándole con la mirada.
-Papá, ¿max se va a quedar así para siempre? ¿Puedo yo hacer eso con la azul y verde?
-No, Rafe, no se va a quedar así. Y no puedes enrollarte en la otra tira de espumillón. bastante me está costando desenredar a tu hermano de esta.
Quizá si Max dejara de moverse... Pero el niño sentía muchas cosquillas y se retorcía de la risa.

-Voy a quitársela, Garbancito. Quiero chocolate hoy y a este paso, será año nuevo antes de que podamos tomarlo.
-Tú y tu magia... -Alec resopló. -Seguro que no podrías hacerlo a mano.
-Podría, seguramente. Pero me gusta cómo me han quedado mis uñas y no voy a estropearlas. -Chasqueó los dedos y el espumillón se desenrolló como una serpiente y después se colocó en la pared, como Magnus quería.
-Me gustaba ser de navidad. -Max se quejó.
Harry le colocó una diadema con astas de reno y un collar con cascabeles.
-Listo. Eres el brujo más distinguido de navidad.
-¿Y yo qué? -Rafe inquirió. Soy mayor, pero también me pondré esas cosas. Para que Max no se sienta solo. -Añadió.
Alec le dio un gorro de papá Noel y una tira pequeña de espumillón rojo que le puso en el cuello.
-Muy guapo, mi niño mayor.

La familia de cinco se vistió para la ocasión, decidiendo que una foto navideña sería muy agradable de tener colgada en la pared. Junto con la que Magnus le había hecho a Max cubierto de espumillón antes de retirárselo.
El brujo mayor había permitido que sus hijos le pusieran adornos. Tenía bolas de navidad colgadas de los botones de la chaqueta, dos papá noeles de las orejas, un gorro con campanas en la cabeza y más campanas en el cuello. Se veía absolutamente ridículo, pero no le importó.
-Crearé tendencia, ya veréis. -Les dijo a los niños. -Ahora vamos a hacer otra foto. Presidente Miau se había subido al árbol y estaba parcialmente cubierto por una guirnalda y Magnus era partidario de guardar cada momento que pudiera con su familia. No sabía cuánto tiempo vivirían Alec y Rafe. Trataba de no pensar en ello, pero a veces su mente traicionera lo sacaba a la vanguardia.

-Hora de los jerseys navideños, niños. -Alec aplaudió. -A la abuela Marissa le gustará la foto.
Él habría preferido enviar la foto ridícula de todos con accesorios del árbol, pero su madre era más comedida. Seguramente a su padre le habría divertido la estampa de ellos cinco, había cambiado mucho desde que apareció Harry, pero él ya no estaba y no estaría jamás.
Levantó la mano antes de que Magnus convocara los jerseys para todos.
-Los buscaré. -Carraspeó.
Así podría tomarse un momento para sí mismo. A veces la certeza de saber que su padre no volvería le golpeaba de lleno y necesitaba unos minutos a solas.
Por suerte, Magnus no hizo preguntas y sus hijos estaban tan distraídos contándole a Harry todo sobre su tiempo en casa sin él que no se dieron cuenta.
Regresó minutos después con los cinco jerseys nuevos y todos hicieron un trabajo rápido poniéndoselos por encima de las camisetas que llevaban.
Harry ayudó a Max, porque el pobre se había enredado un poco con el suyo y pronto estuvieron listos.
Tomaron la foto, después algunas más haciendo poses tontas y cuando terminaron Alec fue a hacer el chocolate prometido mientras en el salón Magnus y sus hijos escogían una película navideña.
Al día siguiente se reunirían con los demás miembros de la familia, pero ese día era para solo los cinco. Alexander agradeció que se les permitiera este tiempo para sí, ya que a veces solo querían ser los cinco solos a pesar de querer muchísimo a todos los demás.

La cena de nochebuena siempre era un asunto ruidoso. Había aparecido toda la familia, Jace y Sirius con sus hijos, Remus y Jordan con los suyos, Simon e Izzi, Clari y sus niños, Marissa, también Tessa y Jem...
Alec agradecía que su brujo tuviera magia además de Sirius y Remus, porque iba a haber mucho que limpiar después. Y tras haber cocinado, Isabelle se había ofrecido y Alec la había vetado de la cocina por sugerirlo siquiera, no tenía muchas ganas de fregar platos, vasos, copas, cubiertos... Y podrían haber utilizado cosas de plástico, pero Magnus había declarado que eso era asqueroso y no lo permitiría.

-Pues sí, Harry. Le escribí una carta a tu director. Un trol no es algo que deba haber en una escuela. Y si bien los cazadores de sombras entrenamos a nuestros niños desde pequeños, no los soltamos delante de un demonio así por las buenas. Y en esa escuela no hay cazadores de sombras, que yo sepa. Después Sirius me habló de los vociferadores. Si hubiera sabido antes que existen, ten por seguro que habría enviado uno muy contundente. Te dejé ir allí porque pensé que te cuidarían, que esa escuela era segura. Pero no. Un trol, por amor a Raciel.
Harry desconectó de la diatriba de su padre. Sí, había sido aterrador, pero tampoco había sido tan malo. Habían dejado inconsciente a la criatura y se habían ido ilesos. Pero si le decía eso a su padre, él tendría un ataque. Harry ya lo sabía así que se calló y asintió cada pocos segundos para que con suerte, alguien cambiara el tema.

-Y fingir durante un mes entero que te clasificaron en Slytherin... ¿Sabes lo horrible que fue? Tuve pesadillas, Cachorro.
-Pesadillas las tuve yo, de tanto oírte. -Jace se quejó. -Seguías y seguías hablando... Y hablando...
-Dormirás en el sofá, Herondale. -Sirius gruñó.
Harry no sabía qué prefería. El sermón de su padre o el dramatismo de su padrino.

-No sé, Mags. Esto viene sin remitente. Ya sé que Sirius y Remus aseguran que es de James Potter, pero ¿quién se la envía ahora a Harry y por qué? ¿Por qué no antes? Es sospechoso.
-No le busques tres pies al gato, Alexander. Es una reliquia familiar, vamos a dejarlo así. Si resulta que me equivoco, yo mismo te llevaré donde sea que esté esa persona para que le hagas lo que quieras.
-Bien. Pero no me gusta.
-Y tomo nota. -Magnus aseguró, divertido.

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⏰ Última actualización: Jan 05, 2025 ⏰

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