El corazón de Trunks latía a toda prisa, golpeando su pecho con fuerza casi al punto de sentir que ese órgano vital se saldría de su cuerpo y caería justo en el suelo frente a él. La ansiedad quema bajo su piel, tomando cortas respiraciones por su nariz, luego liberándolas por la boca. Repite esta misma acción un par de veces, una táctica que utiliza cada vez que se siente nervioso, como cuando tiene que dar esos discursos frente a todo el instituto cada Lunes por la mañana desde que tomó el puesto de presidente del consejo estudiantil.
Suele funcionar la mayoría de las veces, logrando hacer un trabajo impecable y hablar con fluidez, pero esta es una situación diferente. No tiene que dar un discurso, está justo frente a la puerta de una casa, pero no cualquier casa, la casa de Goten.
Retrocede unos pasos para mirar de nuevo la vivienda como cuando ingresó dentro de la propiedad hace unos quince minutos atrás. La estructura es similar a cualquier otra casa en Japón, aunque esta es de dos pisos, el techo de color azul y las paredes blancas con las ventanas cerradas ante el inminente clima nublado de ese día, así como también el jardín repleto de vegetación, plantas en macetas y uno que otro insecto. Pudo notar también un par de zapatos secándose sobre dos piedras al sol que ya se esconde entre las nubes. Solo una casa normal, de una familia normal. ¿Por qué está tan asustado entonces? El problema no es la casa, el problema es quien vive dentro de ella.
¿Problema? ¿Es un problema? ¡No, no lo es! Él jamás pensaría en Goten como un 'problema'. Debe simplemente dejar de actuar como un niño y tocar esa puerta de una vez.
Tomando otra respiración profunda, su pecho sube y baja por última vez ante el nerviosismo de lo que está a punto de hacer, confiando lo suficiente en sí mismo como para dejar esa ansiedad fuera y proceder con cuidado, como cuando dice esos discursos, sí, eso. Trunks lleva sus manos a su corbata de moño, apretándola contra su cuello mientras la acomoda con ambas manos para que quede lo más derecha como sea posible, alisando también su ropa, queriendo lucir tan presentable como pueda ante lo que pronto sería como una presentación ante la familia de su amigo. Para terminar, lo más importante, extrae un pequeño peine del bolsillo dentro de su esmoquin pasándolo por sus hebras lilas para peinar su cabello de lado.
Una vez listo, cierra su mano derecha en un puño y la acerca a la madera dispuesto a tocar, pero nada más tocar la puerta esta misma se abre por sí sola, dándole una pequeña vista del interior oscuro dentro de la casa. Las facciones de Brief se contraen en una expresión de sorpresa, ¿acaso la puerta estaba abierta? Ni siquiera la tocó demasiado, asume que lo estaba.
Aleja lentamente su mano, permaneciendo en silencio por unos breves momentos sin saber qué hacer a continuación. No puede simplemente entrar sin permiso, eso no sería educado de su parte pero, ¿que tal si algo pasó? ¿Por qué Goten o alguno de sus familiares dejaría la puerta de su casa abierta?
No tiene ningún sentido... o quizás solo estaba buscando cualquier excusa para entrar en el hogar del pelinegro.
Su mano se desliza de nueva cuenta por la madera, empujando suavemente hasta conseguir abrir la puerta de par en par. La luz del día del exterior ilumina lo que parece ser la sala de estar, algunos de los cojines de los sillones se hallaban en el suelo, el control remoto de la televisión sobre la mesa de centro junto a un paquete vacío de Pocky de chocolate. Además de ello, no encuentra señales de vida de alguien, obligándolo a adentrarse aún más en la sala de estar. El sonido de sus pasos junto al silencio de la estancia es lo único que escucha a medida que avanza, encuentrándose de frente con fotografías repartidas por las paredes.
Sus ojos azules escrudiñan con atención las fotos, esbozando una pequeña sonrisa al vislumbrar la imagen de un pequeño Goten en la gran mayoría de retratos. En una se aprecia a un pequeño pelinegro de unos cuatro años en lo que parece ser su primer día en el preescolar, con una inocente sonrisa radiante, una mochila de color verde y vistiendo el uniforme de preescolar de la mayoría de infantes en Japón: sombrero amarillo y un camisón azul. El cabello negro de Goten sobresale en el sombrero en la fotografía, lo que le hace pensar que lo tenía mucho más largo de pequeño a comparación con su cabello en la actualidad.
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I Like You ┇TruTen
Fanfic❝ La muerte de un ser muy querido siempre es y será un golpe duro, difícil de afrontar o superar; para unos más que otros, pero el sentimiento desgarrador prevalece de igual manera. Podemos elegir qué hacer con esa angustia, o el cómo queremos reco...
