Tony apagó la computadora y miró su reloj. Aún era una hora decente, ¿debería tomar una siesta? Pero algo en su pecho lo inquietaba, así que sabía que no era viable su idea. Se levantó despacio y tomó el vaso de agua que había dejado junto a su computadora. Al llegar al fregadero, sintió un mareo repentino.
El vaso resbaló de su mano y se estrelló contra el suelo, los cristales esparciéndose en todas direcciones. Tony maldijo en voz baja y se inclinó para recogerlos, pero se detuvo al notar un extraño brillo en la habitación. Al alzar la vista, un portal se había abierto frente a él.
Un extraño brillo iluminó la habitación, deteniéndose justo frente a él. Tony entrecerró los ojos, intentando discernir qué estaba pasando. Un portal se materializó, y de su centro emergió Wong, con el rostro marcado por la preocupación.
—Stephen... usó el Ojo de Agamotto —dijo con voz tensa.
El corazón de Tony se aceleró. No esperó explicaciones. Atravesó el portal con pasos decididos, sintiendo cómo el aire denso del Sanctum le envolvía. Sus ojos buscaron desesperadamente hasta detenerse en la entrada de la biblioteca. Conocía ese lugar. Cada rincón, cada pasillo.
Sin dudarlo, se apresuró hacia el interior, ignorando los murmullos de Wong detrás de él. Cuando llegó al centro de la sala, sus pasos se detuvieron en seco.
Ahí estaba Stephen. Su cuerpo flotaba en el aire, envuelto en una neblina verde y pulsante que parecía moverse al ritmo de un corazón invisible. Tony avanzó un paso, pero una mano firme lo detuvo.
—No te acerques. —Era la voz tranquila pero autoritaria de Ancestral.
Tony giró la cabeza hacia ella, sus ojos ardiendo de preocupación y rabia contenida.
—¿Qué está pasando? —demandó, aunque ya intuía la respuesta. Su mirada volvió al cuerpo de Stephen—. ¿Por qué dejaron que tocara la gema del tiempo?
—Él... quería respuestas —dijo Ancestral con voz ligeramente preocupada, mirando a Stephen.
Tony apretó los puños, y sus ojos se clavaron en la figura flotante de Stephen. Mordo y Wong se miraron entre sí, sorprendidos de que Tony supiera lo que resguardaba el Ojo de Agamotto.
—¿Y ahora? —Tony dirigió su atención nuevamente hacia Ancestral, su voz contenida pero peligrosa—. ¿Qué le está pasando?
Ancestral, serena pero grave, dio un paso hacia Tony
—Está viendo lo que buscaba. Esto fue su decisión, Tony. Tendrás que respetarla.
—¿Respetarla? —Tony rió amargamente, un sonido vacío que no llegó a sus ojos—. ¿Sabes siquiera lo que podría ver? Lo que podría hacerle...
Ancestral lo observó en silencio. Tony cerró los ojos, sintiendo cómo la frustración y el miedo lo consumían.
"No debería haberlo hecho... No debería haber dejado que llegara a esto," pensó mientras sus hombros caían ligeramente. Miró a Stephen una vez más, con una mezcla de culpa y desesperación. "No quiero que vea lo que yo viví."
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Stephen abrió los ojos con miedo.
Esperaba aún encontrarse con esa chica aterradora y su risa, que seguía resonando en sus oídos, pero ya no estaba ahí. Suspiró aliviado. De hecho, el lugar donde estaba le daba un aire al Sanctum donde vivía. El ambiente era místico, y el mobiliario encajaba perfectamente con lo que conocía.
—¿En serio no tienes dinero?
El médico se quedó quieto en medio de las escaleras al escuchar su propia voz. Cuando levantó la mirada, vio algo que lo dejó completamente desconcertado. Frente a él estaban Wong, luciendo un poco mayor, y él mismo, también visiblemente más viejo.
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Una vez mas
Teen FictionQue pasaría si... Stephen Strange, todavía pudiera dar una oportunidad más. Porque sabia que este no era el final. Tony Stark estaba recibiendo un oportunidad más. Embarcate conmigo a una aventura donde Tony volverá al pasado. Pero esta vez haciendo...
