CAPITULO 41

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—Esto no luce como Hogwarts.

Stephen parpadeó, observando el Santuario de Nueva York. Había visto Harry Potter gracias a Harley, así que entendió la referencia.

"Pero El Señor de los Anillos es mejor."

—No, solo luce como un edificio viejo de Nueva York —respondió Tony, cruzándose de brazos.

Stephen lo miró. El genio inspeccionaba el edificio con el ceño fruncido, pero su atención pronto se desvió.

Sin poder evitarlo, el médico dejó que su mirada recorriera su figura. Tony había recuperado casi por completo su peso, y la ropa le quedaba mucho mejor que en sus días más caóticos.

Aparte de eso... se veía más guapo.

Joven o mayor, Tony siempre había sido su perdición.

—¿Trajiste tus lentes para leer, viejo?

Tony frunció el ceño, pero Stephen negó con la cabeza.

"Si pudiera decirle que se quede con esos lentes toda la vida, lo haría."

El médico asintió para sí mismo.

"Tengo que decirle a mi Tony."

—Graciosito.

La puerta se abrió, dejando ver a Wong.

—Vinieron temprano —dijo el hechicero, cruzándose de brazos.

Tony miró de reojo a Harley.

Stephen sonrió de lado. El niño había sido una bola de emoción desde que se enteró de que vendrían aquí, y Tony, en respuesta, había acelerado un poco el paso para no alargar la espera.

—Qué te digo, la emoción nos ganó.

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Tony y Harley miraban asombrados la cantidad de libros frente a ellos.

—Aquí tienen un diccionario de sánscrito. —dijo Wong, agregando el pesado volumen a la creciente pila de libros.

Tony lo tomó con desagrado.

—No has... —frunció el ceño, hojeando el diccionario con escepticismo— pensado en digitalizar todo esto.

—No.

Tony asintio un poco consternado de la respuesta tan directa, Stephen sonrio, "si el prinicipio es desconcertante"

—Ni en la escuela tengo tantos libros... —se quejó Harley, tomando el primero de la pila.

Wong sonrió apenas, pero ninguno de los dos lo notó. Stephen, en cambio, intentó no reírse.

"Wong es muy maldoso."

—Quisiste ayudarme, es tarde para quejarse —le recordó Tony, cruzándose de brazos.

—Tenemos muchas reliquias. Podría hablarte de ellas, hay varias muy interesantes.—Sugirió Wong.

Tony miró a Harley con súplica silenciosa.

"No me dejes solo."

Pero el chico solo sonrió con diversión.

—Lo siento, viejo. La historia me llama.

—Odias la historia.

Harley sonrió aún más.

Stephen apretó los labios.

Una vez masDonde viven las historias. Descúbrelo ahora