CAPITULO 40

486 83 44
                                        







Las ojeras profundas oscurecían su rostro, su piel tenía un tono grisáceo, casi enfermizo. No había vida en sus ojos.Stephen observó en silencio, con el ceño fruncido.

El hombre frente a él no reaccionó al despertar.No hizo ningún gesto de incomodidad. No se pasó las manos por la cara ni suspiró con fastidio, como haría alguien que aún siente algo.

Simplemente se levantó con esfuerzo, como si cada músculo de su cuerpo estuviera en su contra. Sus pasos fueron cortos, tambaleantes, como si su propio peso le resultara insoportable.

Stephen lo siguió con la mirada, sin poder apartarla.

Cuando Tony se detuvo frente al lavamanos y levantó la vista hacia el espejo, Stephen esperó algo.

Un chasquido de lengua.

Un gesto de molestia.

Una mueca de desagrado.

Nada.

El reflejo le devolvió la imagen de un hombre que parecía ajeno a sí mismo, pero él ni siquiera parpadeó.

Era desconcertante.

Su barba estaba descuidada y sin forma. Su cabello, era una maraña, opaco, caía en ondas rebeldes sobre su frente, sin el menor intento de ser arreglado.Su ropa, suelta y sin gracia, se aferraba a un cuerpo demasiado delgado.

Stephen sintió un vago escalofrío.

Esto no tenía sentido.

El Tony que él conocía... era completamente diferente.

El Tony que él conocía era un ícono.

Siempre perfectamente arreglado, con cortes de cabello impecables y trajes a medida. Un hombre que se cuidaba a sobremanera, no por vanidad, sino por costumbre.

No importaba si estaba en una gala, en una reunión o en su propia casa holgazaneando con ropa cómoda: Tony Stark siempre se veía bien.

Siempre caminaba con seguridad, con esa presencia inconfundible.

Siempre se aseguraba de dejar una impresión.

Pero este hombre...

Este hombre no hacía nada de eso.

Este hombre no le prestaba la menor atención a su apariencia.

Era difícil de procesar.

Le dolía tanto verlo tan acabado, que a pesar de que no era su Tony quería hacer con desesperación algo, lo que sea.

Stephen cerro sus ojos, sintiendo el peso de su propia impotencia.

"Pero solo estoy aquí viendo"

╰───────────✧──────────────╮


—¿Tiene algo malo? —preguntó con suavidad.

Stephen suspiró. La misma dinámica de todos los días. Se va a negar, pensó, observando la mirada cansada del genio.

—Solo... no tengo hambre.

La cara de Pepper se desdibujó con una expresión agotada.

—Está deliciosa —comentó Carol, intentando ayudarla—. Deberías darle una oportunidad.

Tony miró su plato. Aún podían ver la poca voluntad que tenía para comer.

Pepper abrió la boca para insistirle, pero la voz de F.R.I.D.A.Y. interrumpió el momento.

Una vez masDonde viven las historias. Descúbrelo ahora