FINAL
JooHyun
El sol dorado se extendía por el horizonte, derramándose sobre el océano como un manto de luz líquida. Las olas iban y venían con un ritmo hipnótico, llenando el aire con su murmullo constante. Me recosté en la silla de playa, dejando que la brisa marina jugara con mi cabello. Cerré los ojos por un momento, respirando profundamente. El aroma salado del mar, el calor del sol en mi piel, y las risas de mis hijas jugando en la orilla... todo parecía un sueño del que no quería despertar.
Abrí los ojos para buscar a SeulGi, quien corría con MinJeong en brazos mientras Yerim las seguía a toda velocidad, riendo con esa risa contagiosa que llenaba el aire de alegría. Verlas juntas era un recordatorio constante de lo mucho que había cambiado mi vida. Y de lo mucho que había valido la pena cada paso, cada sacrificio, cada lágrima derramada en el camino que me trajo hasta aquí.
No siempre fue fácil. Hubo un tiempo en el que los días parecían interminables y las noches aún más largas. Recuerdo esas jornadas donde trabajar horas extras era la única manera de garantizar que Yerim tuviera lo necesario, y cómo mi cuerpo agotado se desplomaba en la cama apenas tocaba las sábanas. La soledad era una constante silenciosa, pero más fuerte que eso era el amor que sentía por mi hija. Yerim era mi motivo, mi esperanza, mi luz en los días más oscuros. Todo lo hacía por ella.
Y luego, como si el destino hubiera decidido regalarme una tregua, apareció SeulGi. Su sonrisa, cálida y sincera, fue como un faro que me mostró que no estaba sola. Ella llegó con un corazón lleno de amor y la paciencia de alguien que estaba dispuesta a construir algo real, a enfrentar juntos lo que la vida trajera. Cuando nuestras vidas se entrelazaron, no solo encontré una compañera; encontré a alguien que amaba a Yerim tanto como yo, que la aceptó como su propia hija desde el primer momento.
Ahora, aquí estaba yo, viendo a esa misma mujer jugar con nuestras hijas, siendo la madre maravillosa que siempre supe que sería. Yerim ya no era la niña pequeña que me agarraba de la mano con miedo a perderse en el mundo. Ahora era una joven segura, llena de energía y curiosidad. Y MinJeong... MinJeong era la alegría encarnada, una pequeña chispa que iluminaba nuestros días con sus ocurrencias y su risa contagiosa.
Me levanté de la silla y caminé lentamente hacia la orilla, dejando que el agua fría besara mis pies. Desde allí, observé a mi familia. A veces, todavía me costaba creer que todo esto era real. Las imágenes de mi vida pasada, de esos días en los que cada decisión era una lucha por sobrevivir, parecían tan lejanas que casi se sentían como otra vida. Pero era una vida que nunca olvidaría, porque me había enseñado a valorar lo que ahora tenía.
SeulGi se giró hacia mí, con MinJeong aún en brazos y una sonrisa en su rostro que me hizo sentir el pecho cálido. Esa sonrisa era la misma que me había enamorado, y cada día que pasaba me daba más razones para amarla. Yerim también me miró, agitando la mano para que me uniera a ellas.
Corrí hacia ellos, riendo como si fuera una niña más. Cuando llegué, SeulGi me extendió la mano, y sin pensarlo, la tomé. Ella me atrajo hacia sí y me dio un beso suave, un gesto que, a pesar de su simplicidad, contenía todo el amor que compartíamos. Las niñas nos rodearon, abrazándonos y gritando algo sobre construir un castillo de arena. En ese momento, con los brazos de mi familia alrededor de mí, supe que estaba completa.
Había tenido que enfrentar muchas cosas para llegar a este punto: pobreza, miedo, y el agotamiento de criar a Yerim sola. Pero todas esas experiencias habían sido las piezas que construyeron el camino hacia esta vida, una vida donde la seguridad, el amor y la felicidad eran las constantes.
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𝐇𝐄𝐋𝐏𝐈𝐍𝐆 𝐌𝐎𝐌
Fiksi PenggemarIrene & SeulGi Donde YeRim quiere que su mamá deje de trabajar tanto, así que está decidida a buscarle una pareja con mucho dinero. # Novela romántica. © Revedipity : No copias, ni adaptaciones. Historia creada por mí.
