Kikyo prácticamente se quedó aferrada a la mini pelirrosa por casi cinco minutos olvidándose de todo a su alrededor. No le importa nada, solo son ellas dos... Juntas.
-¡Achu!- un estornudo por parte de la menor la hizo darse cuenta de su entorno, la lluvia sigue cayendo con fuerza y el frío ya está calando los huesos de la Haruno quien comenzó a temblar bastante.
-Regresemos a la cueva para secarte, es malo para ti seguir aquí- la pelinegra miro fijamente a la menor. -¿Te sientes mejor?- pregunto preocupada recordando la razón por la que estaban ahí. El miasma que está en el interior de la Haruno parece haberse apagado se opaco un poco con la energía espiritual de la mayor.
Pudo sellarlo de nuevo.
-Me duele todo el cuerpo y me cuesta respirar. Pero con unas horas de sueño estaré bien- contesto tranquila tratando de fingir que apenas y puede mantenerse despierta, la sacerdotisa frunció el ceño.
-¿Puedes ponerte en pie?- la cuestionó al instante notando la mueca de dolor que apareció en la cara de la menor quien se sentó con torpeza en el suelo.
-Hmm, si me dolió como el diablo sentarme no me quiero imaginar lo que será caminar hasta algún sitio - contesto en voz baja.
-Yo puedo llevarte a la cueva, ahí estarás cómoda hasta que puedas moverte con libertad- hablo con calma el joven de ojos azules, la Haruno lo miro unos segundos antes de desviar la vista con cierto enojo y dolor.
-Si no soy una molestia para ti y tu gente, puedo ir a dormir en otro lugar- murmuró sería, Koga se sintió culpable al escuchar el tono de voz que uso la menor. Todo por su culpa.
-¡No es necesario!, ¡Eres bienvenida a nuestro clan con todos nosotros!- prácticamente chilló Ayame tratando de sonar amable, Sakura apenas le prestó atención, solo se mordió el labio inferior con nervios tratando de acallar una maldición.
-Te ayudo- la sacerdotisa no dudo en emplear su fuerza para ayudar a su alumna a levantarse. El muchacho dio unos pasos hacia las féminas.
-Yo te llevo...- se ofreció con amabilidad, la pelirrosa frunció las cejas.
-No gracias, prefiero caminar despacio y dolorida que dejar que me cargues- esas palabras lastimaron al mayor quien bajo la vista con tristeza cosa que no paso desapercibida para Kikyo y Ayame.
-Lo entiendo- susurro en voz baja. La kunoichi se encaminó hacia la cueva de nuevo siendo escoltada por su maestra y los lobos, recibiendo miradas de preocupación de parte de los miembros del clan.
-Tengo frío- Sakura se abrazo así mismas tratando de darse calor, toda su ropa esta empapada y su pequeño cuerpo tiembla.
-Podemos darte algo de ropa de nuestro clan- le ofreció Koga señalando unos baules de madera que están acomodados en el interior de la cueva.
Al final la sacerdotisa y su alumna accedieron a usar la vestimenta ofrecida por el joven, para las dos fue muy extraño usar eso pero sin dudas es mejor que tener la ropa mojada y pescar un resfrío. Usualmente la Haruno hubiera sacado algunas cosas de un pergamino improvisado que creó de un papel arrugado y algo de tinta. Cómo no está en el mundo ninja debe adaptarse y modificar sus habilidades acordé a la época feudal. Pero está muy débil para invocar objetos así que optó por vestir como una chica lobo, la piel resultó ser muy cómoda y reconfortante.
-Te vez muy bien- le dijo Ayame tratando de sonar dulce la menor la ignoro olímpicamente solo acomodó un poco la falda de piel, que apenas le llega por encima de los muslos ¿Cómo hacen las mujeres lobo para pelear con eso?. Sakura lleva puesta una falda color marrón oscuro y una especie de camisa sin mangas ambas de piel, en sus piernas tiene unos calentadores. Contrario a ella Kikyo consiguió lo más parecido a un pantalón largo de lana y una camisa gruesa ambas de color beige.
ESTÁS LEYENDO
Ninja Sagrada
Hayran KurguLlevada por la desesperacion y soledad Haruno Sakura se llena de oscuridad/rencor captando la atencion de algunos demonios los cuales logran transportarla a otro mundo. En ese lugar conocera nuevos amigos, nuevos lazos y se fortalecera para poder lu...
