Décimo octava rosa.

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Habían pasado algunos meses y las cosas iban bastante bien para Louis y Harry.

La escuela estaba bien para ambos y una ventaja que tenían era que cuando alguno no entendía algo, el otro se lo explicaba, así funcionaban. Habían sido ascendidos en su trabajo lo que significaba más paga, y a pesar de lo que la gente decía, ellos amaban estar juntos.

La gente constantemente les decía cosas como: "¿No se enfadan de pasar todo el tiempo juntos?" "Deberían darse algo de espacio" "Pronto se aburrirán de estar siempre juntos y van a querer terminar" para ambos todo eso eran palabras estúpidas y celosas, ellos se amaban y realmente amaban pasar tiempo juntos. Sí, a veces se daban algo de espacio y sabían cuando debían dejar descansar al otro. Ellos funcionaban bien juntos y la gente parecía odiar eso.

A pesar del suceso de hace unos meses, ellos seguían en contacto con sus madres. Mark había huido después de que Louis y Harry lo denunciaran. Por suerte no duro mucho tiempo y se encontraba en una cárcel, debía pasar unos cuantos años ahí, y bueno, sus hijos se habían olvidado de él. Realmente se merecía eso y más.

Las cosas marchaban bien. Ellos eran felices y se seguían amando, cada día más.

Ah, pero no olvidemos los momentos de celos que Louis tuvo que pasar cuando recién entraron a la escuela. La sangre le hierve sólo de recordarlo, y Harry, bueno, Harry se ríe de lo tonto que es su novio.

Cuando entraron a la escuela, la mayoría de la gente los miraba. Louis decía que era porque Harry era muy hermoso para estar con alguien como él, y Harry era un poco más realista: la gente los miraba porque eran una pareja de homosexuales caminando libremente por los pasillos de la escuela.

No era la escuela con más heterosexuales del mundo, pero ver un homosexual ahí, era como ver una estrella fugaz, no pasaba muy seguido.

Un chico, de nombre Jess, fue de los primeros en hablarles. Era más alto que Harry (sobra decir que mucho más alto que Louis), de piel clara y ojos marrones claros. Era muy apuesto y divertido. Pero a Louis no le tomó mucho tiempo darse cuenta de que su nuevo "amigo" quería ser algo más de Harry, así que cada que Jess se acercaba, Louis tomaba la mano de Harry, o lo abrazaba, lo que sea para demostrar que Harry estaba con él, y Louis no quitaba esa mirada matadora, que ni siquiera sabía que tenía.

Harry se divertía mucho y consideraba lindo a Louis celoso, así que en ciertas ocasiones él se acercaba a Jess y coqueteaba un poco con él, al final Louis siempre llegaba y lo jalaba del brazo. En casa siempre se arreglaban. A veces Harry cocinaba como disculpa, otras veces miraban películas y comían pizza, y otras, bueno, tenían sexo.

Luego llegó otro chico y Jess fue por él, ya se había resignado a que Harry no estaría con él, pero eso no evitaba que de vez en cuando fuera a coquetear un poco con él.

Ahora Louis se encontraba recostado sobre una manta, viendo el cielo. El otro pronto llegaría y se sentían un poco más frías las noches, pero realmente no le importaba. Él solo estaba ahí, admirando las estrellas brillantes, pensando en tantas cosas y personas.

Extrañaba a su madre, y sabía que Harry extrañaba a la suya. La escuela pronto terminaría, sólo quedaban unas tres semanas y estarían graduados. Ambos habían decidido esperar un poco más para la universidad, pues realmente no sabían qué querían estudiar, ni siquiera estaban seguros de querer seguir estudiando. Habían tantas cosas que querían hacer, pero a final de cuentas querían hacerlas juntos.

Y así es como llegamos al tema más importante: Louis se quería casar con Harry.

En su mente habían miles de formas de proponérselo, pero realmente no consideraba ninguna lo suficiente especial, Harry merecía que fuera perfecto. Y hablando del rey de Roma...

Harry se recostó junto a Louis, dejando su cabeza en el hueco de su cuello, oliendo y dejando un beso, como hacía siempre. Abrazó a Louis y sólo se quedaron así por unos minutos. Ellos no necesitaban de palabras.

Cada minuto que pasaba hacía que Louis estuviera seguro de que quería pasar el resto de su vida al lado de su chico de rizos, así que innecesariamente, rompió el silencio.

–Harry...– le llamó, y el mencionado sólo movió su cabeza, en señal de que lo había escuchado y le pedía que continuara –¿Cuáles son tus planes para el futuro? – preguntó.

Harry salió de su pequeño escondite y se colocó en la misma posición que Louis.

–No estoy seguro de si son planes, pero son cosas que me gustaría hacer...– dijo en voz baja, y Louis lo acercó más a él, así entendió que debía seguir hablando –bueno, me gustaría abrir un restaurante, así que debo tomar cursos de cocina, ir de vacaciones con mamá, casarme, formar una familia, ya sabes, lo que la mayoría de la gente quiere– estaba algo avergonzado, pues él ni siquiera sabía si Louis se quería casar y tener familia, o mejor dicho, quería eso con él, que era algo más aterrador.

Louis se quedó en silencio unos minutos, sólo acariciando los rizos (que estaban un poco más largos) de Harry. Y entonces entendió algunas cosas: no necesitaba champagne, ni un traje formal, ni un restaurante caro, no necesitaba de nada de eso para pedirle matrimonio a Harry.

–Harry, yo, agh, quiero que sea feliz, pero me encantaría que lo fueras a mi lado. Yo quiero que hagas todo lo que deseas y que yo este contigo, apoyándote. Te mereces todo y yo sé que tal vez esta sea la manera más aburrida de preguntar esto, pero realmente es el momento, no me había sentido tan decidido en otras ocasiones...– las manos de Louis sudaban un poco y sentía que su cara se estaba empapando.

Harry creía tener una idea de qué pasaba y realmente se estaba poniendo nervioso. Louis se paró y corrió a un punto que Harry no lograba ver bien por la obscuridad. Pero antes de que pudiera pasarse a irlo a buscar, Louis había vuelto, pero esta vez tenía algo con él.

Una rosa. Oh, una linda rosa azul.

Harry, si tú estás conmigo, no le tengo miedo a la vida  ¿te quieres casar conmigo?

Rosas Azules.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora