Décimo sexta rosa (1/2)

144 25 5
                                        

 –Louis ¿por qué besaste a ese chico? –.


La cara de confusión y sorpresa que Louis puso era única. La cruda se las estaba cobrando caras y aunque estaba realmente feliz de ver a Harry no entendía de dónde venía aquella pregunta.


–¿Cuál beso? ¿Cuál chico? ¿De qué hablas, Harry?


–¿En serio dirás que no sabes de qué hablo?


–En serio, Harry. No sé de qué hablas. Tengo una jaqueca de la mierda, te agradecería que fueras directo.


–No es mi jodida culpa que ayer mientras yo me mataba de aburrimiento por el maldito "día familiar" tú te hayas ido a emborrachar con quién sabe quién y que posiblemente te hayas acostado con Dios sabe cuántos hombres o mujeres. No era necesario que entraras al mismo bar en el que yo estaba y te besaras con aquel chico frente a mis narices. No era totalmente necesario ¿sabes?


Bien. Harry posiblemente había tenido un raro sueño donde él lo engañaba o él realmente había sido un gran idiota que se emborracho y no recordaba nada. Y de mala manera, creía más en la segunda opción.


–Escucha, bebé, sé que probablemente lo que sea que te pueda decir no me vas a creer porque, joder, estoy con una resaca y no recuerdo que hice ayer, pero te lo juro, que sí hice algo que no debía, lo siento, sabes que lo último que haría sería lastimarte o engañarte a propósito, y debí estar realmente ebrio para hacer eso. Lo siento, Harry. Sí recuerdo algo te juro que te diré. Me siento mal por pensar que te pude engañar y realmente no quiero imaginar cómo te sientes tú. Diablos. No sé cómo es que sigues aquí.


Harry quería hacer sentir mal a Louis. Hacerlo llorar por el error que había cometido. Pero no podía. Él no era así. No podía hacer sentir mal al chico que lo había hecho sentir tan bien. No podía y no quería. Así que caminó hasta quedar frente a Louis y levantó su rostro, viendo los ojos azules de Louis y sus mejillas rojas por las lágrimas. Se odiaba por haber provocado eso.


–Lou, lo siento, no quería decir eso de esa forma. No llores, Boo. Sé que tú no harías nada para hacerme sufrir, y cuando te vi realmente estabas muy mal y debí haberme quedado para saber cómo estabas o qué hacías, pero me sentí tan mal al verte besar así a ese chico. Sentí como mi corazón se apretaba y mis ojos ardían, mis piernas me hicieron salir de ese lugar y caminar lejos y cuando me di cuenta ya estaba en casa.


Harry tomó la pequeña mano de Louis y la acarició. Louis miraba el piso y sentía un nudo en la garganta. Pequeños y cortos recuerdos llegaban a su mente y se sentía la mierda más grande del mundo. Él realmente se había emborracho y había besado a otro chico. Estaba seguro que no había tenido nada más con él, pero se sentía tan culpable que no podía evitar querer llorar. No entendía cómo había podido hacer eso. Era imposible. Él estaba totalmente enamorado de Harry. Jamás haría algo así, no a propósito.


Entonces recordó más.


Recordó cómo había empezado a beber esa noche. Cómo llego hasta el bar. El chico. Voces. Rostros.


–Harry, no sé sí me vas a creer lo que te voy a decir y te voy a entender sí no lo haces, pero realmente espero que sí lo hagas.


–Dilo, me pones nervioso.


–Yo... estoy seguro de que tu padre planeo esto. No sé cómo o con ayuda de quién, pero estoy seguro.


Harry soltó la mano de Louis y se levantó de su lugar. ¿Sería verdad? ¿Su padre sería capaz de hacer eso? ¡Claro que sí! Aunque realmente no entendía la manera de cómo pudo hacerlo, ya que estuvo todo el día en casa... aunque hubo un tiempo en el que sus hermanos no estuvieron.


Miles de planes se formaban en la cabeza de Harry.


–No puedo creer que mi propio padre prefiera verme sufrir a verme feliz junto a un chico– un nudo se formó en la garganta de Harry, avisando futuras lágrimas –él es un asco de persona y mamá no se da cuenta y estoy seguro que sí sigue en mi vida o en casa él seguirá arruinando mi vida y hará todo por alejarme de ti y él es un jodido idiota porque yo no me voy a separar nunca de ti y debe entenderlo, por las buenas o malas.


Harry se sentó al lado de Louis, viéndolo directamente a los ojos.


Azul y verde.


Verde y azul.


–Escapemos de aquí.


Louis se quedó boquiabierto.


–¿Escapar? ¿A dónde? ¿Estás seguro?


–No sé, sólo escapar. Sólo tú y yo. En el camino podemos formar un plan. Yo tengo mucho dinero ahorrado y podemos vivir de eso unas semanas. Sólo escapemos.


Aquello era algo serio. Algo arriesgado. Algo que se debía pensar. Entonces ¿por qué estaba guardando ropa dentro de una gran mochila?


–Ve a tu casa, actúa normal y guarda ropa, la necesaria. Iremos a la vieja casa de mi abuelo. Él me la heredó y sorprendentemente mi madre no sabe nada de ella. Le diré a tu mamá y a la mía que iremos a acampar. ¿Estás seguro de esto? Yo por ti hago lo que sea, todo con que seas feliz, sí quieres irte lo haremos, pero quiero que estés seguro. No vas a conocer el lugar ni a nadie, yo tampoco, pero te voy a tener a ti y con eso me basta.


Ellos lo harían. Sabían que sería difícil y que tendrían problemas si las cosas no salían bien, pero se arriesgarían. Todo sea por ser felices. Todo sea por estar juntos.


(...)


La noche llegó y era más fría de lo normal. Ambos chicos estaban listos. Tenían algunas mochilas con ropa y cosas necesarias. Dinero. Se tenían el uno al otro.


Todos dormían plácidamente mientras Louis y Harry se encontraban esperando el avión que los llevaría cercas de su nuevo destino. Ellos tendrían que formar aquella vieja casa en un hogar para ambos. Pero sabían que podrían, confiaban en ellos. En su amor.


Después de unos minutos la voz de una mujer se escuchó por las bocinas del aeropuerto, avisando que el avión estaba por despegar y debían subir.

Hicieron todo el procedimiento y una vez dentro del avión decidieron que debían dormir. Aunque siendo sinceros Louis no podía. No dejaba de pensar en las cosas que podrían salir mal. ¿Y si algo le llegaba a pasar a Harry? Se sentiría tan culpable.


Tenía que alejar esos malos pensamientos, así que movió su rostro y miró a su ángel durmiendo. Y entendió que no importaba que tan mal pudiera estar todo, con tener a Harry a su lado nada malo importaba. Él sería su luz personal.

Rosas Azules.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora