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—¡Espera!— Sujetó su garganta al notar como su voz volvía a ser inaudible. —Por favor…— Intentó tomar la mano de la mujer, pero una fuerza extraña lo alejaba lentamente de ella, una mezcla de emociones recorrió su cuerpo. Aquella mujer aún tenía esa sonrisa tranquilizadora en su rostro. Pero Reich no se sentía listo para lo que venía.

—Tupananchiskama— La mujer arrullo su cuerpo, sin dejar de dar suaves toques en el cabello del Alemán.

—Adiós… —Dijo Reich, antes de que su mundo volviera a la oscuridad.

[. . . ]

Y al abrir los ojos de nuevo pudo divisar el techo de su tienda, tenía un leve malestar en la garganta y sus ojos estaban ligeramente hinchados. Podía escuchar el trote de sus soldados ir de un lado a otro.

El ruido del viento chocando contra las paredes de la tienda le daba a entender que tal vez pronto volvería a llover, eso le resultaba molesto.

— Veo que despertaste — El Alemán se sobresaltó ante la repentina irrupción. Linkehand estaba parado en la puerta, observando con disgusto.

—Te ves como la mierda.— Hablo el rubio mayor.

—Tú también— Respondió Third, mientras que con cuidado se sentaba.

Un silencio se instaló a partir de esto, ninguno de los dos tenía nada más que decir y tampoco querían intentar entablar una charla. Linkehand se sentó cerca de Reich y se quedó ahí por mucho tiempo.

Mismo tiempo que pasaba tortuosamente lento, el ruido del exterior era distante y sus pensamientos vagaban sin rumbo. Ese ambiente se vio interrumpido por el carraspeo de Linkehand; Quien con malestar y un ligero temblor sujetó su garganta.

—Eres un idiota Reich, ¿Cuánto tiempo estuviste bajo esa maldita lluvia?—

—No es de tu importancia—

—¿Por qué estabas ahí?—

—No es de tu importancia—

—¿Por qué estabas llorando?—

—No es de tu importancia—

Eso fue suficiente para Linkehand, su furia explotó sin previo aviso, y con un movimiento violento, se paró y tomó a Third del cuello de su camisa, a quien con una fuerza desbordante levantó.

—¡Deja de portarte como un niño privilegiado! Tu respeto por tus mayores se ha desmoronado en los últimos meses. Muchos están enfadados, ¡me sorprende demasiado que aún no te hayan quitado del camino!—

Reich le miró fijamente, sin reaccionar. Una punzada atravesó su cabeza, una sensación tan aguda que un leve quejido escapó de sus labios. Tomo las manos de Linkehand y con calma lo alejo.

—Tuve un sueño extraño, ¿sabes? — Dijo Third Reich, casi como si nada hubiera sucedido.

—Tú…—

—… Soñé con una mujer muy bonita— continuó Third, su voz era suave, desconectada, como si hablara de algo lejano. Linkehand soltó un suspiro de frustración. Era como ver a un loco, alguien que había perdido la cordura de la noche a la mañana. Ya no podía seguir lidiando con él. Golpearlo no serviría de nada, no cambiaría nada, y sabía que cualquier intento de confrontación sería inútil. En lugar de eso, salió del lugar, con el rostro tenso y las manos apretadas en puños.

Linkehand tenía sus sospechas, pero no podía confirmarlas, pues Third Reich no daba muchas pistas. De su bolsillo sacó una hoja arrugada. Era el dibujo de un soldado, de rostro borroso y figuras difusas, la lluvia no había sido considerada con esa pista, pero no importaba mucho, aún podía sentir su libertad cerca.

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⏰ Última actualización: Feb 14, 2025 ⏰

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Yuanfen (countryhumans)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora