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Ese lindo momento donde no sufría por dolores, calambres, cambios de humor, sensibilidad al máximo etc había finalizado.
Tenía todo eso y más.
— ¡Minho! ¡Minhoooooo! — Grito desde la cama, tapado y envuelto como una oruga en su capullo — Ah cierto, está en el trabajo —.
Sus ojos no tardaron en derramar lágrimas de a montones, frustrado.
Quería mucho frutillas congeladas pero estaban abajo en la cocina, no quería bajar hasta allá a buscarlas. Su espalda dolía y vaya que no tenía ganas de sufrir más.
— M-maldita sea — Abrazo el peluche de conejo que su alfa le había regalado anteriormente y sus lágrimas fueron humedeciendolo —.
Su mano derecha fue hasta su panza, acariciando esta con suavidad. Estaba mucho más grande de lo que el esperaba. Después de todo, dos meses más habían transcurrido, por lo cual, el omega se encontraba en su sexto mes de embarazo.
Agarro su celular como pudo, ya no quería frutillas, quería a Minho.
¿Seria muy malo si lo llamaba? Le bastaba con oir su voz solamente.
No faltaba mucho para que Minho llegara, unas dos horas aproximadamente. Aún así, Jisung lo extrañaba. Necesitaba a su alfa.
— Contesta Min... Por favor — Murmuró mientras aguardaba con el celular pegado a su oreja, siguiendo con las caricias a su vientre —.
— ¿Jisung? ¿Paso algo? — Se lo escucho agitado, Jisung se preocupo — ¿Amor? —.
— .... ¿Te estoy molestando? —.
— Amor no, claro que no. Vine al baño para poder contestar. ¿Qué sucede? ¿Te duele algo? ¿Las renacuajos están bien? —.
— .... Te extraño —.
— Sung... —.
— Q-queria frutillas pero me siento mal para bajar por ellas y... M-me siento un inútil porque de verdad quería comer pero no puedo levantarme y... Y te extraño también y q-queria oírte al menos — Ya estaba llorando nuevamente, se aferró aún más al peluche —.
— Cariño no, no llores... También te extraño amor, pronto saldré y estaré en tus brazos ¿si? — Lo escucho hipear y sintio un nudo en el pecho, le dolía que el omega estuviera así — Bebé... No llores cielo —.
— Te necesito conmigo —.
— Me tendrás, solo aguanta un poquitito más, ¿Si? — Jisung lloro aún más — Amor... — No hubo respuesta — Sung —.
— ... ¿Qué? —.
— Atiende la videollamada —.
El omega no tardó en hacerle caso, la cara de su alfa apareció en la pantalla con esa linda sonrisa que tanto amaba.