Habían pasado unos ocho meses la familia Gómez estaba de los nervios sus dos hijas estaban embarazadas mas o menos del mismo tiempo y temían los partos ya que quedaba poco, las hermanas estaban mas tranquilas que los demás, Nachete y Amelia no paraban de organizarlo todo y tanto Luisi como María miraban de un lado al otro viendo como sus parejas apuntaban todo en una libreta, parecían que los dos se habían criado juntos pues hacían todo igual.
Nachete tenia apuntado en aquella libreta que se tenia que llevar al hospital unas muchas para el pequeño, unos pañales por si en el hospital no le daban, el neceser de aseo de su mujer y el suyo, zapatillas para María, una bata por si se quería sentar en el sillón de la habitación, el muchacho no dejaba de dar vueltas con un boli en la boca pensando si se le olvidaba algo, si claro la documentación de los dos.
Si mirábamos en la libreta de la morena de pelo rizado había prácticamente lo mismo, tan solo que ella había añadido unas esponjas especiales por si el bebe salia con la piel delicada.
-Amelia, cariño no crees que estas haciendo la maleta demasiado pronto?
-Con Carola la hice más o menos al mismo tiempo y todo quedo bien, tenia en el hospital todo lo que necesitaba.
-Mami, según lo que me has contado tu la ropita que llevaste me quedaba o pequeña o grande y la abuela tuvo que salir a comprarme algo rápido.
-Carola, tu estas creciendo demasiado rápido y ademas no es del todo así.
-Mami, me has dicho muchas veces que no se miente.
-Cariño ni caso, ademas esta vez no va a pasar eso te lo garantizo.
Y eso por que cariño?
-Pues porque llevo unas pocas de tallas, y ademas que esta todo pensado.
La rubia negaba con la cabeza, no podia creer que Amelia hubiese preparado todo eso y ademas no daba crédito que le estuviera diciendo a Carola que era mentira lo que la niña decía.
El día paso en casa de cada una de las hermanas con total normalidad, estaban viendo películas con un vol de palomitas para Carola y Amelia y otro solo para la rubia.
En casa de María y Nacho era igual pero en vez de palomitas estaban con gusanitos, las dos hermanas coincidían en que ver una pelicula sin comer nada a la vez era como si no vieran nada.
Amelia había decidido llevar a Carola a la cama, se había quedado dormida como era costumbre ya desde que la rubia vivía con ella.
Al llegar al salón vio la cara de la rubia un poco blanca, algo retorcida de dolor y cuando la miro a los pies vio como había un charco de liquido en el suelo.
-Amor creo que estas de parto.
-Oye si no me lo dices no me doy cuenta, los dolores te están dando a ti o a mi?
-Vale, vale ya empezó la mala uva de cuando se sientes los dolores, no podia ser de otra forma.
-Luisi, amor voy a llamar a Nacho para que se quede con Carola y nos vamos al hospital.
La morena se dirigió a casa de su cuñado y cuando el chico abrió la puerta estaba casi mas blanco que la propia pared, -Nachete que te pasa hijo?
-Maria, creo que esta de parto y no se que hacer.
No me lo puedo creer pensó la morena, hasta para parir se tienen que poner de acuerdo?
-Voy a llamar a tu suegro para que se quede con Carola y nos vamos al hospital, Luisi también esta de parto.
Amelia llamo a Marcelino para que fuese en busca de Carola o para que se quedara en casa con ella y así evitar que la niña se despertara y con ellos evitaba también que se pusiera nerviosa al ver a la rubia y a u tía con tantos dolores, cuando el abuelo llego tanto Amelia como Nacho cogieron las mochilas y se fueron en dirección del coche, los dos atacados de los nervios, metieron las maletas en sendos coches y cuando fueron a arrancar los vehículos se miraron.
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el sonido de una risa
RomanceUna historia herida de muerte, la voz dulce de una locutora y una chica nueva en el pueblo. Terminarán encajando cada pieza del puzzle?
