Capitulo 26

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Hermione tocó un par de veces la puerta esperando que no la atendieran.

Porque sabía que iba a mentir.

Tenía que asistir a su sesión de terapia y aunque solían hablar de lo que le pasaba a Hermione, ella no podía decir lo que en realidad sucedía.

Porque... ¿Cómo decirle a su psicóloga que ella estaba preocupada por Draco Malfoy?

Había desaparecido hacía poco más de una semana. Hermione no sabía nada de él desde entonces y eso la estaba volviendo loca.

Al principio pensó que quizás estaba enfermo o solamente se estaba saltando la rutina y clases, cosa que no le sorprendió.

Pero seguían pasando los días y él no aparecía. Hermione le escribía cada día pero él no daba una respuesta. Sabía que no estaba muerto, al menos pensaría que lo dirían. Creyó que quizás se habría fugado, pero en ese caso habría un pedido de captura. O quizás lo atraparon y estaría en Azkaban, pero seguramente Ron y Harry ya se lo habían contado.

Al final se resignó, aunque no podía evitar pensar en él.

– Pase – Escucho la voz de la señorita Wilson.

Hermione se adentro en el pequeño despacho. Era bastante acogedor. Estaba rodeado de pinturas diferentes, muchos libros y tenía un escritorio, aparte de dos cómodos sillones. Ella se encontraba sentada tras el escritorio con una pila de papeles, pero apenas Hermione puso un pie adentro, se levantó.

– Buenas noches Hermione, es bueno verte – Se acercó hacia ella y estrechó su mano.

– Buenas noches señorita Wilson.

– Por favor llámame Emma, ya te lo he dicho varias veces.

– Lo siento, es que no se me hace costumbre.

– Deja de sentirlo. Bien, vamos, toma asiento – Le indico con ella.

Ambas se quedaron en silencio. Ella le había explicado que hacía eso los primeros minutos esperando a ver si el paciente quería empezar sin presionar. Aunque a Hermione le generaba un poco de ansiedad, realmente le servía ese rato para poner en orden su cabeza.

Por que, ¿Cómo decirle cuales eran sus miedos? o peor, que quien la hacía sentir segura. Se suponía que esa persona le debía hacer sentir miedo, pero Draco Malfoy se había vuelto lo más cercano que tenía en el último tiempo.

Ella necesitaba hablar de él. Invocarlo de alguna forma o ver que sucedía con aquello, necesitaba calmar sus pensamientos, sentirse menos culpable.

– ¿Cree que la gente cambia? – Pregunto Hermione.

– Vaya, me tomó desprevenida – admitió la señorita Wilson – Pensé que hablábamos de ti más de lo que yo pienso.

– Es sobre mi – Soltó

– ¿Es que crees que cambiaste? ¿O quieres cambiar algo?

– Veo mucha gente a mi alrededor cambiando, personas que no podían hacerlo y no puedo evitarme preguntar, ¿Realmente están cambiando porque quieren ser mejores? ¿O solamente desean amoldarse al nuevo mundo?

– Oh creo que entiendo a donde quieres llegar – Tomó su libreta y anotó algunas cosas, pero sin sacar la vista de ella del todo – Mira, es difícil decirlo. Los motores de cambio en cada persona son diferentes.

– ¿A que se refiere?

– Bueno, veras, no todas las personas tenemos las mismas motivaciones para cambiar algo de nuestra vida, aspecto, personalidad o lo que sea.

Arcade [Dramione]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora