Ava y Theo no tienen nada en común.
Son dos páginas con historias diferentes, dos notas totalmente opuestas y dos estrellas alejadas la una de la otra.
Pero se encontraron el uno al otro y se convirtieron en dos páginas de un mismo libro, en dos no...
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Todo se había vuelto un caos a su alrededor. Por más que esperaban tener el tiempo suficiente para encontrar a Theo y Enzo antes de que todo comenzara de verdad, no lo lograron.
Primero, el pánico había estallado entre los estudiantes. Había masas de jóvenes corriendo de allá para acá, mezclándose entre los que querían ocultarse o huir y lo que querían ser parte de la batalla.
Hasta que finalmente todo estalló.
El sonido de los hechizos impactando con fuerza contra los muros de piedra resonaba por todo el castillo. Se escuchaban gritos de guerra y otros de angustia, que se mezclaba con toda la destrucción que había a su alrededor.
Ava y Lisa apretaban con fuerza el agarre entre sus manos con la intención de no separarse en medio del caos y con la otra mano sujetaban la varita con fuerza. En mas de una ocasión había sido necesario el uso de hechizos para poder defenderse.
Theo y Enzo estaban en una situación similar. Ambos avanzaban a paso rápido, esquivando mortífagos y estudiantes, con solo un objetivo en sus mentes. Encontrar a Ava y Lisa y salir de ahí.
Un destello verde cruzó a pocos metros de ellos y de no ser por Enzo, que alcanzó a sujetar a Theo del brazo, un pilar de gruesa piedra le habría caído encima. Theo respiró con dificultad, asintiendo en agradecimiento a Enzo.
―El maldito castillo es enorme, encontrarlas va a ser imposible ―soltó Enzo mientras ambos se apoyaban en un muro, alejándose de la multitud. Theo tragó saliva, pensando en donde podrían estar. Saber que Ava y Lisa estaban solas en el caos, también buscándolos, hacia que su estómago se revolviera. La sola idea de que algo le pasara a Ava hacia que le entraran ganas de vomitar.
¿Dónde podrán estar? La pregunta se repetía sin parar en su mente, mientras luchaba por no imaginarse el peor escenario posible.
Entrecerró los ojos, tratando de ver entre la multitud de personas que luchaban. Como si una fuerza de atracción lo envolviera, sus ojos reconocieron una cabellera rubia entre la multitud, cerca de las escaleras. Pero su mundo se vino abajo cuando vio lo que pasaba.
Ava estaba tensa, con la varita extendida hacia el frente con una posición de defensa. No alcanzaba a ver a Lisa, pero si a la persona que se enfrentaba a Ava.
Thaddeus Nott.
Los músculos de Theo se tensaron al instante. Su corazón latía con tanta fuerza que sentía que iba a atravesarle el pecho. Ni siquiera pensó en avisar a Enzo, simplemente comenzó a correr en dirección a ella. El miedo fue tan que ni siquiera pensó en aparecerse frente a ella.