CAPITULO 21

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Alexandra

Veo el auto acelerar a máxima velocidad, mi teléfono vibra y sin ver la pantalla contesto —el pequeño ratón acaba de irse.

—Bien, ya lo estoy siguiendo —dice Richard del otro lado —Melina ya ha empezado a seguirlo de cerca, ¿quieres que haga más presión?

—Tiene pase libre de hacer lo que desee, mientras no acorte el juego —me doy la vuelta y camino hacia el lado contrario de donde se fue Mase con Danilo, a los pocos segundos un auto negro se detiene en mi delante y abro la puerta. Dentro un Salek serio arranca adentrándose al tráfico nocturno de Madrid.

—¿Cómo convenciste a Lenard para que te ayudara?

—Dan lo conocía —respondo —cuando él y Mase estaban a cargo de las carreras de Roma tenían siempre contacto con otros organizadores —Salek asiente y agarrando la palanca de cambios, aumenta la velocidad.

—Solo tenemos una hora para manejar sin que la policía intervenga —dice mientras va esquivando los distintos autos —Selim y Osman ya están en sus posiciones.

—Bien —marco un número y al primer tono responden —¿listo para reclamar un poco de venganza?

—Si —responde Dan y puedo escuchar como carga el arma.

—Recuerda; no des a las llantas, solo dispárales a las partes más resistentes del auto —rasgo la falda para tener mayor comodidad y abro la guantera sacando unas dagas.

—Lo sé Alex —su voz esta tensa, "para él no es fácil esto".

—Él fue el primero en herirte Dan, recuerda eso —cuelgo y reviso mi arma que este bien cargada. Salek llega a un galpón y sin demora salgo.

El tal Lenard se mantiene receloso de mí que mantiene su distancia, "miedoso" —¿por dónde están? —pregunto a Richard que está tecleando en su computador.

—Acercándose al primer punto —veo que la pantalla está dividida en cuatro. El primer cuadro muestra el auto de Mase llegando hacia donde le indicó las coordenadas para la primera dosis de antídoto, "corre Mase, corre que el tiempo se te agota".

Recuerdo que cuando fui con Reina a impedir un cargamento de pieles, el remordimiento me llegó, "mi corazón aun albergaba sentimientos por él". Pero mientras más intervenía, esos sentimientos fueron quedando muy en el fondo.

Ahora para mi ese Mase que conocí y del que enamoré es solo un fantasma, porque el hombre del que me enamoré jamás se habría atrevido a poner en peligro a Melina, no hubiera permitido que la utilizaran en ningún sentido, "ahora veo sus verdaderos colores".

Cuando están por salir, la lluvia de balas comienza, intentan escapar acelerando, más sé que no se rendirá tan fácil, se aleja de la entrada del edificio y es cuando veo una moto roja llegar y entra rápido sacando dos cosas en su mano. Sin demora la cámara cambia de imagen y veo como Mase da la vuelta listo para ir devuelta al edificio cuando se detiene y sé que él la ha visto, "bienvenido al juego del karma".

Melina acelera con toda en su dirección, cosa que reacciona y retrocede rápido dejando el camino libre para Melina —moviéndome al siguiente punto —avisa Dan por el intercomunicador.

—¿Qué fue lo que le inyectaste? —pregunta Salek y yo me enderezo viéndolo por sobre mi hombro.

—Una droga que aumenta la temperatura del cuerpo gradualmente. Mientras más tarden en tener una dosis de cura, su temperatura seguirá aumentando al punto de poder causar falla en órganos hasta...

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