CAPITULO 25

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Mase

Aumento la velocidad sintiendo como la gota de sudor baja por mi frente, el pecho me quema, pero aun así sigo corriendo, "ya ha pasado demasiado tiempo, no puedo dejar que siga con ellos". La máquina suena su alarma y la velocidad va disminuyendo —muy bien hecho señor Pierelli —miro hacia el médico —los resultados muestran que el medicamento ha hecho efecto y sus pulmones han vuelto a funcionar como deben, así como sus músculos y otros valores.

—Ya era hora —me desconecto los cables del pecho y bajo de la caminadora, una de las enfermeras me pasa una toalla y veo bien como sus mejillas están de un tono rosáceo, "a ella le pasaba lo mismo".

—Le reduciremos la dosis a una por día, procure ser puntual ya que aún no hemos revisado que pasaría si dejara el medicamento —me extiende la pequeña caja con múltiples frascos y la mera vista me fastidia, "es necesario", pienso y la tomo.

—¿Dónde está mi tío?

—El señor Bernardi está en el despacho con el jefe Han y su padre —sin importarme mi apariencia me encamino hacia donde están. En la puerta veo a los guardias de uno de los jefe de la Triada.

—No puede pasar —me advierte uno de ellos al estirar su brazo, pero reacciono y se lo quiebro, el otro reacciona y de igual forma lo ataco hasta que lo empujo hacia dentro abriendo las puertas llamando la atención de todos.

—¿Qué carajos Mase? —se levanta mi padre enojado.

—Me estorbaban —mi padre intenta seguir la discusión, pero la risa del jefe de la Triada lo detiene.

—Me gusta su actitud —el hombre ya es viejo, las arrugas son muy vivibles en su piel, sin mencionar el cabello grisáceo —me alegra saber que la medicina que han creado mis doctores haya funcionado.

—Aunque sigue siendo solo una medida provisional —levanto la caja —estoy seguro que si dejo de inyectármela, los efectos regresaran con el doble de fuerza —este sonríe indiferente.

—Solo se creó para que estuvieras listo y vayas por esa mujercita tuya —se pone de pie y camina hacia mí. Ling Han es uno de los tres cabezas que dirigen la Triada, el específicamente es quien controla todo el mercado de drogas.

"Fue quien apoyo a mi padre a la hora de meterse en el área farmacéutica". Sus peticiones a la hora de crear sustancias jamás han sido para dar un beneficio a los demás, crea siempre drogas que le den ventajas, atajos, cualquier cosa para conseguir lo que desea, ya sean mujeres o negocios —una vez la tengas, no quiero más excusas para tener una entrada a Europa —su mirada oscura es fría, bien puedo sentir la misma muerte con su presencia en mi delante, "Han no es alguien con quien se debe pasar de listo".

—Una vez Alexandra este unida a mí, todo el poder se recuperará y nuestra alianza al fin será concretada —su expresión cambia a una más jovial, o al menos eso es lo que muestra.

—Bien, estaré atento a las noticias —mira por sobre su hombro —dile a Emir que también espero de su lado a esa mujercita, no me gustaría tener que empezar a prescindir de él.

—Se lo haré saber —responde mi padre. El anciano vuelve a mirarme y con una sonrisa de labios cerrados pasa por mi lado saliendo de la habitación sin importarle que sus guardias estén heridos, apenas pudiendo levantarse.

—¿Cómo fueron los resultados? —pregunta mi tío al acercarse.

—Todo ha salido bien — mira hacia mi padre.

—Inicia el plan —este asiente y se encamina hacia la salida, pero yo lo detengo agarrándole el brazo.

—No la lastimes —mi padre se zafa y se da la vuelta encarándome.

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