CAPITULO 27

81 10 0
                                        

Alexandra

Siento una luz en mi rostro que despacio voy abriendo los ojos, "ya es de día", un brazo está en mi cintura que giro despacio encontrándome con el hombre que ha dado todo de si por mí, "solo cuando esta dormido lo he visto realmente relajado". Los tatuajes solo acentúan su belleza masculina, la mandíbula bien definida y el cabello más corto en los costados que en la parte de arriba, "cualquiera que lo viera quedaría embobada".

Con mi índice acaricio suavemente el contorno de su rostro, paso a sus labios, cejas, nariz...—aún es muy temprano para despertarse —su voz ronca me hace reír que cruzo mi pierna por su cadera y dándome un impulso me coloco encima de él. Al sentirme arriba sus ojos se abren —buenos días piccola.

—Buenos días amore —me inclino para besarlo tierno y suave. Siento como sus manos acarician mis muslos, subiendo hasta mis nalgas, así suavemente siguiendo una caricia delicada.

—De continuar así, nos encerraré en este cuarto —sonrío y bajo a su cuello dejando un beso tras otro —Alexandra.

—Solo mimo a mi novio —me elevo hasta su rostro —¿no puedo? —de forma rápida cambia de roles haciéndome reír.

—Al parecer no te estoy atendiendo bien piccola.

—Puede ser —este entrecierra sus ojos —solo quiero recuperar todo el tiempo que perdimos —veo como su mirada cambia, una que se vuelve más dura y fría cuando de forma rápida me sienta sobre sus piernas y me besa con hambre, fuerza y deseo contenido que tendría que abrumarme mas no lo hace.

Con fluidez me retira el camisón de tirantes que llevo dejándome completamente desnuda y no tarda en prenderse a uno de mis pechos —Mase...—mis caderas se mueven, buscando la fricción con su miembro.

—No pienses más en el pasado Alexandra —una de sus manos se coloca en mi mejilla —lo que importa es que estamos ahora juntos y no volveremos a separarnos —asiento y lo beso olvidándome de todo, solo llenando mi cabeza en que este es el hombre en que amo, que me ha cuidado y que la sensación de incomodidad es solo un efecto más de haber estado en coma por meses.

Mase

"No ha habido rebote ni recuerdos de antes". Mientras que termino de abrocharme el puño de la camisa entro en el baño de forma silenciosa y reviso el frasco de pastillas de Alexandra, "hay la cantidad correcta". Cada mañana sin que ella se dé cuenta las reviso para asegurarme que se las esté tomando, "después revisaré el video de vigilancia para estar completamente seguro".

Cuando mi padre trajo a Alexandra desde España estaba totalmente golpeada e inconsciente, ese día juro que las ganas de matarlo eran enormes, pero fue mi tío quien me calmó recordándome por qué lo hizo y que ahora debíamos actuar, "tomó su tiempo, pero todo resultó como queríamos" —¿Mase? —giro a verla —¿estas bien?

—Si, ¿Por qué?

—Tenías una expresión muy...vacía —sonrío y beso su frente.

—No te preocupes, solo temas del trabajo.

—¿Son los traidores? —pregunta preocupada —no me dejes fuera, por favor.

—Alexandra —replico, pero ella sigue.

—Ya estoy bien, el medico me ha dado el visto bueno para que empiece a realizar actividades —apoya ambas manos en mi pecho —por favor Mase, déjame ayudarte, esta también es mi pelea —tomo sus manos y las llevo a mi frente.

—Puede que tu estes lista —la miro —pero yo aun no lo estoy —veo como eso la frena y sus brazos rodean mi cintura —no voy a impedirte ser participe, pero primero déjame tener todas las armas que necesitamos, ¿sí? —ella asiente que cuando vuelve a mirarme me sonríe y sale de la habitación, "lo siento piccola, pero solo dejaré que vuelvas al exterior cuando uses mi apellido".

REYESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora