Danilo
El cuerpo me duele, mi visión cada vez es más borrosa y el pestañear está dejando de ser útil para aclararla, "la droga es mejor de lo que creí". Cuando vi ese anuncio de que ponía devuelta el conglomerado que manejaba la familia materna de Elena, aposté a que sus drogas si bien podían tener calidad, no iban a ser tan letales como las que ya había creado David, "error mío".
Llegamos hasta el tercer punto, es una especie de construcciones abandonadas, una zona que estoy seguro esta fuera de las manos de la ley. Mase detiene el auto e intento mantener una postura erguida a pesar de tener el cuerpo en llamas, "quien mierda me haya golpeado en esa tienda, apuntó bien". Estoy seguro que tengo unas cuantas costillas rotas, el inhalar me cuesta y cada que sale aire de mí, mi pecho grita del dolor que conlleva.
El edificio está abandonado, apenas está la obra bruta terminada, un cascaron vacío donde las paredes están inundadas de grafitis y basura de todo tipo —al parecer han sobrevivido bien —me doy la vuelta encontrándome con ella, "dios, es tan idéntica a mi Elena". Lleva un traje negro sin mangas, el cabello en una coleta alta y las botas de tacón solo le aportan esa superioridad que lleva nuestra sangre, esa por las que muchos han inclinado su cabeza y han querido erradicar sin éxito alguno.
—No íbamos a caer con tan poco —ella sonríe ante las palabras de Mase cuando de su sombra aparecen tres hombres que reconozco como los hombres que ahora están con ella, "los hombres que le han quitado a Mase a su mujer". Los que son idénticos llevan una cualidad rara y es que sus ojos son de diferentes colores, ambos están a los costados de Alexandra mientras el que está detrás se mantiene alerta, este no tiene nada raro al parecer, pero su mera presencia y el cómo protege desde atrás me hace recuerdo al imbécil de Ciprianno.
—Me lo imaginé —saca de su bolsillo dos frascos —esta dosis tiene la suficiente capacidad de curarlos, claro si es que llegan a ganarla.
—¿Qué sugieres? —pregunto y ella les da los frascos a los dos hombres idénticos.
—Mase correrá contra mi —dice —quien gane, tiene el derecho sobre la vida del otro, ¿aceptan?
—¿Quieres apostar todo en una simple carrera? —pregunto.
—¿Tienes algún problema con eso? —devuelve la pregunta y mira hacia Mase —así empezó todo esto, es normal que así se termine.
—Esto solo termina cuando tu vuelvas a mí.
—Pues terminaras muerto si crees que eso va a llegar a pasar —habla uno de los hombres.
—Ustedes no tienen ninguna vela en este asunto —refuta Mase.
—La tenemos desde que Alex se convirtió en nuestra mujer —habla el otro.
—¡ELLA ES MIA! —grita Mase y este los apunta —si gano vendrás conmigo de forma voluntaria.
—Primero gana antes de exigir —habla el tercero, Mase baja la mano y sin decir nada más da media vuelta y entra en el auto.
Alexandra no se ha movido, cuando esos ojos violetas se posan en mí, el deja vú que siento me eriza la piel. Una sonrisa asoma mis labios que me es imposible ocultar, "que hermosa hija has llegado a dar vida, mia Ninfa".
Retrocedo y de igual forma subo al auto —¿tu contacto podrá ayudarnos?
—Es solo dar una simple orden para que intervenga —digo cuando suena su teléfono y Alexandra con los tres hombres nos dan la espalda para que después distintas luces sean encendidas.
Veo como ella se sube a una moto negra, mientras que los tres hombres la rodean —quiero ser yo quien de la orden para intervenir —dice Mase sin quitar la mirada de enfrente.
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REYES
Storie d'amoreLIBRO 2: SAGA REENCUENTROS Y SECRETOS Carreras, diversión y estudios, en eso consistían nuestros días y estábamos bien con eso, hasta la noche en que volvimos a verla. En nuestras mentes vivía su imagen de infancia; frágil, gentil, hermosa y con uno...
