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   Los miércoles.

  Salgo de la escuela, entro en clases particulares de francés. Salgo de francés, entro a un contra turno escolar. Salgo del contra turno, tengo una hora y luego a danza.

  Bien, esa es la versión corta. Vamos a por una más... extensa. Más propia para estas pequeñas narraciones, que tanto me agradan escribir.

  Siete y media de la mañana, y ya tengo que estar en la escuela..., el cansancio me consume de manera física, pero al escuchar música a la mañana (un hábito que utilizo a veces para despertarme más rápido), puedo prestar atención con claridad. Pasar tiempo con mis amigos me hace sentirme vivo, me hace poder moverme y disfrutar... eso hasta las dos y media de la tarde. Luego de toda esa extensa y... asquerosa jornada escolar. Por supuesto, "asquerosa" para mi; porque con todo lo que tengo que hacer después mi cerebro simplemente se derrite de pensarlo y mis piernas automáticamente dejan de responder por todo lo que tienen que caminar. Sin embargo, vuelvo a exigir y suelto un suspiro cansado, dispuesto a continuar. 

  Salgo de la institución y son... cinco- no, seis cuadras que tengo que caminar. Encima rápido, no quiero que me metan ausente por solamente estar caminando lentito como tarado. Apresuro, apresuro..., eventualmente llego. Unos 5 minutos tarde como mucho; y agradezco a Dios que no empezaron todavía con las clases. Me dirijo al salón de manera rápida, saco las cosas y doy un breve repaso a lo que vimos la clase pasada solo para tener en cuenta qué se supone que veríamos hoy. De mientras, aprovecho a checar cuánto le falta a la unidad para terminar.  

  Y luego de unos tres minutos estando dentro de ese salón, llegan mis tres compañeros junto a la profesora. Después de un minutito más de charla por las cosas que hicimos el finde, obviamente hablando en francés, y darnos un momento para sacar las cosas, comenzamos. La verdad es que apenas comenzar, me aburro fácilmente..., no es por halagarme a mí mismo ni nada pero los temas los suelo entender de manera demasiado sencilla. Más que nada porque por ahora andamos haciendo repaso de los temas que vimos el año pasado, al ser inicio de año y blah blah..., sin embargo, noto el progreso algo lento. 

  Intento prestar atención, y lo hago... pero a la hora de hacer actividades y, generalmente, terminar primero; me pongo a ver cosas en mi celular en completo silencio. Más que nada porque no quiero sacarle tema de conversación a la profesora por dos cosas: me cae mal y no quiero desconcentrar a los demás. Me cae mal por varias cosas, si soy honesto... pero no es algo que tenga ganas de expandir ahora, no cuado es algo tan innecesario como unos pequeños detalles. 

  Sin embargo, minutos después de estar con el teléfono, obviamente me retan. Me dicen que encuentre otra cosa y, lo primero que hago, es irme a las últimas páginas del cuadernillo para leer la aburrida gramática que me espera en la unidad 2. Mi mente se dispersa, y termino por poner el celular en medio del cuadernillo para seguir hablando con mi amiga del alma. De todos modos, luego de unos minutos, lo dejo en paz al celular porque ya vamos a corregir.

  Y por suerte, en el resto de la clase me puedo concentrar. Son dos horas tediosas y completamente horribles de clase, que dan como resultado que tenga un horario ''sándwich'' entre la escuela y mis clases particulares de francés. Y, obviamente, luego de las mismas tengo que ir corriendo al contra turno de la escuela, porque ahí SI que son puntuales con el horario, y verdaderamente no me quiero comer un ''tarde'' por unas estúpidas clases que me quedaron bien en medio de la hora.

  Pero, como la vida es terrible e injusta, llego 9 minutos tarde. En medio del camino tuve que parar a comprar agua y, como al principio no andaba mercado pago, gasté unos 4 minutos allí. Luego me tardé 5 minutos en llegar a la institución. El profesor, claramente, me recibió con un ''Tarde.'' completamente seco. 

Las cosas que pasan...Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora