Soledad.
Me volví a sentar con los chicos, mis amigos, en el mismo lugar de siempre. Y ya creo que es costumbre el hecho de que ellos comiencen a hablar y yo me quede en silencio.
Siempre me dijeron, familia y demás, que soy bastante extrovertida. Que probablemente tendré muchos amigos o que al menos haré un buen par en el tramo de mi vida, sin embargo, no puedo decir que estoy de acuerdo con esa suposición. Es decir, claro, tengo bastantes "amigos", pero con la mitad de ellos ni siquiera siento que les pueda contar algo de mi vida antes de que comiencen a juzgarme; ya sea por malas decisiones o simplemente porque hice algo que a ellos no les agrade... no importa eso.
Hoy en día se podría decir que incluso tengo bastantes grupos de amigos (o al menos, que me adapto rápido a los mismos), pero jamás me sentí cómoda para decir lo que pienso. Y no es que alguien note mi ausencia tampoco.
Entonces, ahora, lo único que hago es estar. Físicamente, no mentalmente; porque últimamente siempre me estoy "desvaneciendo" del plano físico para hundirme en un mundo de sueños mientras tengo los ojos abiertos y simulo escuchar.
Es lindo estar sola cada tanto. Apartarme un rato de la gente, mantenerme con mis propios pensamientos mientras que no me fuerzo a mí misma a fingir ser alguien más para estar con el otro, para agradarle. Pero últimamente... creo que estoy sola siempre. Incluso en el deporte, mientras estoy con mis compañeras hablando (aquellas que una vez creí que eran amigas), me siento fuera. Excluida, apartada; como se prefiera decir. Entonces pienso... ¿siquiera haría la diferencia que esté o no esté? No digo que me quiera ir (ni de la vida ni del deporte), pero si digo que preferiría directamente estar sola antes que darme la ilusión de que tengo gente con la que puedo confiar, cuando la realidad es que no tengo la confianza suficiente como para contar secretos míos, mientras que las otras parecen tratarme de un baúl en el que guardan desde anécdotas chistosas hasta sus sentimientos más profundos. Y yo, como siempre mantengo mi promesa, jamás los cuento. Es como si, una vez terminases de hablar, lo que dijiste se encerrase en un cofre con llave que no será abierto a menos que tú lo abras, porque tampoco me interesa abrirlo.
Estar en una burbuja de ensueños no es algo muy aburrido. Lo bueno de ello es que no tengo que forzarme a sonreír, a estar seria o hacer algo en sí; solamente estoy. Pero estoy... libremente. Sin sentirme apartada porque no hay nadie que me aparte; sin sentirme excluida porque no hay gente que me excluya. Solo soy yo, y mis pensamientos; aquellos que siempre me acompañaron incluso en mis peores momentos, a diferencia de la gente que se acerca cuando le conviene y se hace a un lado cuando ve que las cosas se complican.
Si me empiezo a aislar, creo que solo haría una diferencia para muy pocos. O al menos, pocos lo notarían. Claro; mis "amigos" seguramente también, pero con contestar un "estoy bien" (fingido, claramente) a la que me preguntan cómo estoy o restarle importancia al "¿Pasó algo?", tampoco vuelven a preguntar. Siento que habría poca gente que verdaderamente insistiría, se daría cuenta o en serio me ofrecería un espacio para hablar, para ser escuchada...
Puede que solamente quiera eso. Ser escuchada. Pero no porque me tenga que abrir yo a los demás, sino porque alguien note mi ausencia y me dé el espacio; quiero que me reconozcan como otra persona, no como la pared que te escucha cada que estas solo en casa; pero de esas personas hay pocas.
Fue hace tiempo que sentí este sentimiento, y no me gustó en lo absoluto. Es un abismo que poco a poco te consume porque no tienes a nadie en quién apoyarte... como si estuvieras contra la espada y la pared, y por más que grites muy fuerte, nadie va a venir a rescatarte. Y si se piensa más profundo... esto es simplemente porque a nadie le hace la diferencia que estés o no, solamente eres uno más para los demás; uno más que evidentemente es mudo porque jamás le dan el espacio para hablar, y es justamente lo que provoca que te encierres con tus pensamientos en la burbuja en la que tanto te gusta estar.
Tal vez debería alejarme, buscar otra gente... pero es complicado cuando ya todos tienen su grupo de amigos. Cuando ya todos saben donde pertenecen y tú estás varado en el océano, rezando porque alguien oiga tus llamados de auxilio y te escuche, en vez de ignorarte como los demás. Porque... seamos sinceros...
En este mundo, a todos les interesa salvarse a sí mismos. ¿El otro? Buscará cómo salvarse por su cuenta.
