JENNIE'S POV
El eco de mis tacones resonaba contra el suelo mientras avanzaba por el pasillo. El lugar estaba fresco y en calma, lleno del aroma del café recién hecho.
Había sido una mañana tranquila. Me tomé mi café de cada día en el mismo lugar de siempre y, después, vine aquí. Caminaba hacia mi oficina para comenzar la jornada, hasta que...
A lo lejos, al final del corredor, vi a varios hombres vestidos con trajes azul marino y cascos de protección amarillo brillante.
Estaba confusa.
No recordaba haber autorizado cambios, o ser notificada de algún problema.
Cuanto más me acercaba, mejor lograba distinguir lo que sucedía.
Un grupo de personas estaba reunido, mirando hacia arriba, en dirección a un enorme lienzo que ocupaba casi toda la pared.
Dos de los trabajadores sostenían unas cuerdas que al tirar de ellas, las telas que cubrían el cuadro cayeron suavemente, dejando al descubierto la obra.
Me detuve en seco.
Frente a ellos, colgado en la pared, había un cuadro enorme que me dejó sin palabras.
Mostraba a una mujer desnuda, posando de una forma muy llamativa. En una mano sostenía una copa de vino, mientras que una serpiente, con sus escamas brillando, se enroscaba alrededor de su cuello. Su mirada era casi como si estuviera retando a quien la mirara a acercarse más.
Era una pintura que l9 que transmitía no era nada con el ambiente de mis instalaciones.
Se sentía fuera de lugar, casi demasiado atrevida para los pasillos que normalmente eran formales, como me gustaba.
Fruncí el ceño, furiosa, y mis pasos se aceleraron mientras me ponía frente a ellos.
—¿Qué creen que están haciendo? —grité, dejando que mi voz llamara la atención de los obreros y de mis propios empleados.
Al instante, todos los murmullos cesaron.
Me miraron con sorpresa.
—¿Quién les dio autorización para esto? —dije, con el rostro encendido y los puños apretados.
Un silencio se hizo presente.
Todos me miraban con temor, pero nadie abría la boca.
Encendió aún más mi ira.
—Necesito una respuesta, o todos aquí pierden su trabajo —amenacé, clavando la mirada en cada uno de ellos.
De pronto, surgió una voz masculina desde el fondo.
—Fui yo, Jennie —dijo Chris, abriéndose paso entre el grupo. Sus manos en los bolsillos y la sonrisa en su rostro era de pura satisfacción— Yo di la orden de que lo pusieran aquí. ¿Algún problema?
Lo miré de reojo, con una ceja alzada y los brazos cruzados.
—¿Y por qué? ¿Con permiso de quién?—escupí con veneno.
—No empieces de nuevo, Jennie. —empezó Chris sin girarse, clavando la vista en el cuadro como si fuera su más grande logro—. Te dije que a tu empresa le falta... actualizarse.
Soltó una risa burlona y miró a su alrededor, a los empleados, clavando los ojos en el lienzo.
—¿No lo ves? A todos les atrae. Necesitas modernizar tus métodos —me guiñó el ojo con esa sonrisa de burla.
Con un suspiro pesado, me giré de golpe para plantarme frente a ellos. Cada mirada estaba clavada en el enorme cuadro detrás de mí.
—¿Y ustedes qué creen que ven, pedazos de idiotas? —grité, dejando que mi enojo se hiciera evidente—. ¡Váyanse a trabajar! ¡Que para eso los tengo aquí!
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𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊
RomanceJennie Kim tiene fama de ser una CEO implacable, fría, distante y sin espacio para los sentimientos. Pero detrás de su perfeccionismo se esconde una mujer que no sabe cómo conectar con los demás... hasta que el caos llega a su vida en forma de Lisa...
