UNCERTAIN-72

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LISA'S POV

Desde que el avión aterrizó... todo se sentía un poco menos pesado.

Mi familia y mis amigos me esperaban en el aeropuerto con carteles coloridos, globos y regalos que decían "bienvenida a casa". No pude evitar sonreír al verlos correr hacia mí.

No iba a mentir, extrañaba esto más de lo que quería admitir.

El clima, los olores de la ciudad, escuchar a la gente hablar mi idioma natal, y sobre todo, la comida que no podía encontrar en ningún otro lado.

Ahora estábamos todos reunidos en casa.

Mis padres, mis abuelos, tíos, primos... mis amigos también habían venido. La mesa estaba repleta de platos que habían preparado entre todos

Me dejé llevar por la escena, por las risas, por las conversaciones cruzadas, y por un momento, por fin, sentí que podía respirar.

Del hambre que tenía, ni siquiera estaba prestando atención a la conversación de fondo.

Solo estaba concentrada en mi comida, saboreando cada bocado con ansias, aunque... sentía que algo le faltaba.

Tal vez... un poco de sabor extra.

—Oye, ¿me pasas la sal? —le pregunté a mi prima que estaba a mi lado.

Ella me miró, frunciendo el ceño. —¿El qué?

—La sal —repetí, esta vez intentando que mi acento tailandés sonara más natural.

—¿Qué es eso? —frunció el ceño, mirándome como si hubiera dicho una palabra inventada.

—¡La sal! —me desesperé, estirándome por encima de la mesa para agarrar el frasco. —¡Esto! —se lo mostré

Ella me miró un segundo... y de repente soltó una carcajada tan fuerte que casi se atraganta. —¿Qué? ¿Ya no sabes hablar tailandés o qué? Así no se dice "sal", Lisa.

—¿Qué dije entonces? —pregunté confundida, con la frente arrugada.

—No sé, pero sonó como si hubieras invocado a un espíritu raro o algo así —dijo entre risas, tapándose la boca.

—¡Oye! —protesté, golpeándole el hombro con una sonrisa que no podía esconder. —Todo este tiempo he estado hablando en inglés, no te burles.

—Sí, se nota —rió otra vez—. Te fuiste, pero olvidaste tu propio idioma. Qué orgullo, prima.

—Cállate —resoplé divertida, dándole otro golpecito

—Dime, hija... —la voz de mi papá interrumpió nuestras risas, captando de inmediato la atención de todos.

Mi prima y yo nos giramos hacia él.

—¿Ya encontraste a alguien? —preguntó con esa sonrisa que siempre usaba para incomodarme frente a toda la familia.

Sentí un nudo en el pecho, uno que me robó el aire por un segundo. Lo miré sin responder, fingiendo no entender del todo a qué se refería.

—Pues... estuve todo este tiempo con Rosie, hice nuevos amigos y...

—Sabes a qué me refiero —interrumpió, alzando una ceja—. ¿Encontraste al chico indicado?

La mesa entera me observaba, sonriendo, esperando un "sí". Esperando una historia bonita, algo que pudiera contar con orgullo.

Pero tragué saliva, y el simple gesto me supo a ella.

Jennie.

Era imposible no pensar en ella. En su voz, en su forma de mirarme, en cómo cada rincón de mi cabeza seguía siendo suyo.

𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora