BROKEN BONDS-60

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CHRIS' POV

El reloj marcaba casi las diez de la mañana y yo ya llevaba dos cafés encima.

Páginas abiertas en la pantalla, contratos, hojas de cálculo, presupuestos... Todo giraba, todo era un caos.

Desde que Jennie desapareció, todo se había vuelto una maldita locura.

Estaba terminando de leer el nuevo reporte de exportación cuando escuché la puerta abrirse sin un solo golpe.

Levanté la vista, frunciendo el ceño.

Y ahí estaba ella.

Jennie.

De pie en el marco de la puerta.

Pálida.

Ojerosa.

Con el cabello desordenado y los labios resecos.

Lucía ansiosa, como si no hubiera dormido ni un segundo en días.

—Jennie... ¿Dónde has estado? —pregunté sin poder ocultar mi molestia mientras dejaba caer el bolígrafo sobre el escritorio—. No te he visto en los últimos cuatro días.

Me puse de pie.

—¡No puedes simplemente dejar de venir a supervisar tu propia empresa como si nada! He estado como loco llevando todo yo solo, ¿sabes lo que significa eso?

Ella no dijo nada.

Solo se quedó ahí, mirándome como si ni siquiera me estuviera escuchando.

Como si su mente estuviera atrapada en otro lugar.

Me acerqué un paso.

—¿Estás bien?

—No vine a quedarme —dijo, mirándome directo a los ojos—. Necesito más pastillas naturales de las que me diste. Ya se me acabó el frasco. —Levantó la mano y me mostró el frasco vacío.

Fruncí el ceño, sorprendido.

—Si es por el dinero, te pago. El doble si quieres... pero las necesito hoy.

Negué, incrédulo.

—¿Vas a preguntar, siquiera, cómo le está yendo a tu empresa? ¿Jennie!? —solté a la defensiva—. ¡Cuatro malditos días sin responder mensajes, llamadas! No vienes ni siquiera a firmar lo que se necesita.

Ella solo suspiró.
Puso los ojos en blanco, agotada. Como si no le importara nada. Como si todo esto fuera una carga menor.

—He hecho todo yo solo —continué, alzando ligeramente la voz.

—¿Y? ¿De qué te quejas? Eres bueno en eso. Más te vale que te vayas acostumbrando.

La forma tan seca en la que lo dijo me dejó en silencio por un segundo.

—¿Acostumbrarme...? ¿A qué? —fruncí el ceño.

—A que yo no esté. Me voy a tomar vacaciones.
No regreso hasta unos días después del evento en Nueva York. Que, por cierto, es en dos días —añadió sacando su cartera con total frialdad.

Me quedé congelado.

En shock.

Las palabras no me salían.

—¿Te vas? ¿Así nada más? ¿Y me dejas todo a mí?

Jennie me miró con desdén.

—No te hagas. Bien que quieres actuar como el CEO lo que resta del mes.

—¿CEO...? —repetí, apenas entendiendo lo que acababa de decir.

Hablé de nuevo, con sorpresa.

—¿De qué diablos hablas?

𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora