DO YOU WANT ME?-61

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LISA'S POV

Escuchaba sus pasos apresurados siguiéndome por toda la oficina. Eran desesperados, casi torpes.

—Lisa... en serio. Escúchame. —dijo detrás de mí, mientras yo comenzaba a quitar algunas decoraciones que tenía en la pared. Fotos. Figuras.

Recuerdos que mostraban mi personalidad en mil formas distintas.

Cosas que, de alguna manera, le daban vida a esa oficina que, hasta hace poco, se sentía tan mía.

Pero la ignoré. No respondí. Mis manos temblaban ligeramente mientras bajaba un portarretrato. Apreté los labios para no dejar que se notara.

—Hay mejores opciones que solo irte... ¿me vas a dejar sola?

Otra vez, no dije nada. Seguí fingiendo que no me dolía, que todo esto era mi decisión, mi camino... pero la verdad es que estaba huyendo. Y ella lo sabía.

—Lisa... —volvió a decir, ahora con un tono más suave, más triste.

Seguía dándole la espalda. Me quedé quieta por unos segundos.

—Huir es como aceptar que lo hiciste... tienes que—

—Nada. —dije, interrumpiéndola.

Finalmente me giré.

—Ya me cansé de ser siempre yo la que hace algo. La que lucha para que todo salga bien... la que se preocupa, la que se rompe. La lastimada. La que da todo y no recibe nada. La que siempre pierde.

La rubia negó suavemente con la cabeza.

—Liss... no digas eso. Si quieres renunciar, lo entiendo... —suspiró, mirándome con los ojos brillosos, al borde de romperse—. Pero irte del país... ¿De verdad vas a hacerlo? No lo hagas. No me dejes sola. Por favor.

No supe qué decir.

Verla así...

Tan vulnerable...

Por mí...

Me rompió el corazón.

Pero ya estaba harta de siempre poner a los demás antes que a mí.

Y aunque fuera Rosé... ya nada valía la pena.

Negué, suspirando.

—Ya tomé mi decisión. Lo siento, Rosie. —dije, mirando hacia otro lado.

No quería enfrentar sus ojos, ni fingir que realmente quería irme, ni aparentar estar segura de mi elección.

Ella no dijo nada más.

Pero pude escucharla, tratando de llorar en silencio mientras me observaba seguir empacando las pocas cosas de mi oficina.

—No es un adiós para siempre... puedo venir, puedo—
Me interrumpió el sonido de sus tacones fuertes contra el piso.

Me giré para verla.

Caminaba hacia la puerta con paso decidido y apresurado.

¡CLACK!

Resonó al cerrarse la puerta de golpe.

Se había ido.

Me había dejado ahí.

Pero no dije nada.

Porque sabía por qué lo había hecho.

Y, con un suspiro pesado, cerré la última caja.

Estaba todo listo.

Ya tenía todo lo mío empacado.
Mi oficina... se veía vacía. Fría. Silenciosa.

𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora