NOT FIREPROOF-38

1.6K 127 109
                                        

LISA'S POV

No pensé que algo tan simple como un cierre bajando pudiera dejarme sin aliento.

Jennie se deshizo del vestido con una calma, como si supiera exactamente lo que estaba haciendo conmigo.

Era obvio que lo sabía.

El vestido cayó, y de pronto, ahí estaba ella, en pura lencería, parada frente a mí como si nada.

Su cara tenía una sonrisa ladeada, y esos ojos medio cerrados que me miraban como si fuera una presa.

¿Cómo se suponía que debía pensar con claridad cuando ella me veía de esa manera?

Mis ojos no sabían a dónde mirar primero.

—¿Te vas a quedar en esa ropa toda la noche? —preguntó Jennie con ese tono juguetón mientras pasaba lentamente a mi lado.

La observé en silencio mientras bajaba las escaleras que llevaban a la piscina, dándome la espalda.

Mis ojos no pudieron evitar recorrerla, desde sus hombros hasta su espalda recta.
Y luego… mis ojos se detuvieron en sus glúteos, firmes, redondeados, perfectamente proporcionados a su figura esbelta. El encaje los abrazaba tan bien que apenas dejaba espacio para la imaginación.

Tragué saliva, mi garganta se había secado por completo.

Ella entró al agua y comenzó a nadar lentamente, moviéndose provocadora. Tenía ese toque de sensualidad que nunca la abandonaba.

Nadó durante unos segundos, y yo, como siempre, hipnotizada, no podía apartar la vista.

Solo existía ella en ese momento.

—¿Vienes… o qué? —preguntó de pronto, girándose hacia mí con una sonrisa traviesa.

—Ah… ¿qué? —respondí parpadeando, saliendo de mis pensamientos.

—Que si piensas venir o vas a quedarte ahí mirándome como una idiota. —dijo con descaro, antes de volver a nadar.

—Sí… voy —asentí. 

Aún tenía la piel húmeda y fría por el chapuzón anterior, y pequeños escalofríos recorrían mi espalda.

Llevé las manos a mi vestido con movimientos lentos, y empecé a desabrocharlo. Pero en cuanto levanté la mirada, me encontré con sus ojos fijos en mí.

Jennie me observaba desde el agua, como si el simple acto de desnudarme fuese lo más fascinante del mundo.

Tragué saliva, sintiendo un nudo en la garganta. Bajé la mirada, intentando ignorar el calor que me subía por el pecho y el rubor de las mejillas. Dejé que el vestido se deslizara por mis piernas hasta quedar en mis tobillos, revelando mi lencería negra.

El viento chocó con mi piel expuesta, dándome otro escalofrío, y me giré para dirigirme hacia las escaleras de la piscina, bajando con lentitud.

Pero aún podía sentir su mirada sobre mí, intensa, quemándome.

Nunca nadie me había hecho sentir tan incómodamente expuesta... y, al mismo tiempo, tan deseada.

Y todo, con solo una mirada suya.

Ella se acercó a mí, con movimientos felinos.

El agua le rozaba la clavícula, y su mirada no se apartaba de la mía.

—¿Sabes…? —murmuró con voz baja, mientras jugueteaba con el agua entre los dedos— no imaginé que te verías tan bien mojada.

Una risa se me escapó, ahogada, mientras sacudía la cabeza.

𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora