LISA'S POV
El agua de mis zapatos escurría con cada paso que daba. El frío que se filtraba por mis calcetas erizaba mi piel, y cada vez que el viento soplaba, sentía cómo me calaba hasta los huesos.
Aun así, caminaba sin prisa, dejando que la música calmada de mis audífonos llenara el silencio que sentía
A mi alrededor todo estaba oscuro; solo las luces artificiales de los postes dibujaban un sendero frente a mí, reflejándose en los charcos que se formaban en la acera. No había nadie afuera, probablemente por la tormenta, y de alguna manera... eso lo hacía mejor.
Más mío.
Con pasos aún más lentos, sin querer realmente llegar a casa, giré la esquina que llevaba a mi calle. Lo hice con una lentitud casi intencional, como si al moverme despacio pudiera retrasar el momento que tanto evitaba.
Últimamente odiaba estar en casa.
Todos atormentándome con la misma pregunta
"¿Qué vas a hacer ahora?"
Sacudí la cabeza, como si ese simple movimiento pudiera expulsar todas esas preguntas de mi mente. Pero no funcionó. Solo sentí el agua chorrear todavía más por mi cabello y caer por mi rostro.
Mi garganta picaba, áspera por el frío, y mi nariz estaba completamente helada. Probablemente me enfermaría después de esto, pero en ese momento... me daba igual.
Levanté la cabeza hacia el cielo. Sentí cómo miles de gotas caían sobre mi piel, heladas, una tras otra. Cada una dejaba un pequeño cosquilleo antes de convertirse en nada, reemplazada inmediatamente por otra. Era como si la lluvia quisiera borrar todo lo que sentía, pero ni siquiera eso bastaba.
—¡Lisa!
Mierda. La voz de mi madre
Fruncí el ceño e hice una mueca antes de mirar hacia el frente.
Mi madre estaba en la puerta de la casa, con esa expresión molesta que ya me conocía, los brazos cruzados alrededor de sí misma, tratando de cubrirse del frío.
—¡Te vas a enfermar! ¿Qué haces ahí? —su voz salió cargada de molestia, pero también de ese tono protector
Amaba a mi madre, de verdad lo hacía... pero a veces me desesperaba la forma en la que seguía tratándome como si tuviera once años. Como si no pudiera enfrentar nada sola. Como si no supiera lo que estaba haciendo con mi propia vida.
Tal vez no lo sabía, tal vez estaba perdida como todos los demás... pero eso no le daba derecho a nadie más de restregármelo en la cara. No ahora. No cuando apenas estaba tratando de mantenerme de pie.
Solté un suspiro cansado y puse los ojos en blanco antes de empezar a caminar más rápido hacia ella, dejando que mis pasos chapotearan en los charcos.
—Te dije que iba a llover, ¿por qué saliste sin suéter? —negó con la cabeza en cuanto estuve lo suficientemente cerca
—Estoy bien... solo quería caminar —respondí, aunque mi voz salió ronca, áspera, traicionando completamente mis palabras.
—Ven aquí... —volvió a negar, esta vez con un tono molesto, pero no con rabia... sino con esa frustración protectora que siempre me tenía reservada. Por alguna razón ya tenía una cobija lista, y sin darme tiempo de decir nada, me envolvió en ella apenas me tuvo enfrente.
—¿En serio? —la miré incrédula, con el cabello pegado a la frente y la ropa chorreando—. ¿Por qué me tratas como si fuera una niña pequeña aún? —reproché mientras ella empezaba a secarme los brazos con la cobija suave, como si fuera algo completamente normal.
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𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊
RomanceJennie Kim tiene fama de ser una CEO implacable, fría, distante y sin espacio para los sentimientos. Pero detrás de su perfeccionismo se esconde una mujer que no sabe cómo conectar con los demás... hasta que el caos llega a su vida en forma de Lisa...
