YOU AGAIN?-74

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LISA'S POV   (Tres años después)

Abrí los ojos pesadamente al sentir un peso muy familiar en mi estómago.

Parpadeé un par de veces, intentando acostumbrarme a la luz tenue que entraba por la cortina entreabierta. El cuarto aún estaba frío por el aire acondicionado, y mis sábanas olían a suavizante fuerte.

Con una sonrisa aún adormilada, llevé mi mano hasta donde sentía aquella bola de pelos moviéndose.

—Leo... ¿qué quieres ahora? —murmuré con voz ronca, acariciando a mi gato suavemente, sintiendo sus ronroneos vibrar contra mi piel.

El muy descarado se acomodó mejor encima de mí, como si yo fuera su cama personal, restregando su cabeza en mi camiseta para exigir más cariños.

—Eres peor que una alarma —me quejé medio riendo, masajeándole detrás de las orejas mientras él cerraba los ojos de gusto.

Mi cuerpo aún estaba cansado, como si no hubiera dormido lo suficiente, pero esa pequeña molestia de tenerlo encima... se sentía extrañamente reconfortante.

Mis ojos se estaban cerrando suavemente, dejando que el sueño volviera a arrastrarme poco a poco...

Hasta que el vibrar de mi celular, me despertó de golpe, haciendo que Leo saltara asustado y se apartara de inmediato.

Solté un quejido cansado mientras estiraba la mano a ciegas, tanteando hasta encontrar mi teléfono. Sin abrir los ojos todavía, me los tallé con la otra mano, intentando despejar esa vista borrosa que siempre tenía cuando recién despertaba.

———————

Steff: Lalisa, ¿estás en camino?
Te estamos esperando. Tú tienes las llaves.
¿Te quedaste dormida de nuevo?

———————

—Mierda... —susurré, completamente despierta ahora.

Abrí los ojos de golpe y me incorporé tan rápido que casi mareo. Busqué la hora en la esquina de la pantalla, sintiendo el corazón apretar cuando la vi.

7:30.

Debía estar ahí desde las 7.

Respondí de inmediato con las manos torpes mientras me ponía de pie, casi perdiendo el equilibrio.

"Ya voy. Hay tráfico."
Mentí sin pensarlo dos veces.

Corrí hacia mi clóset, abriéndolo de un tirón, y tomé mi uniforme del trabajo. Me lo puse apenas como pude, luchando con las mangas mientras aún trataba de despabilarme.

Primero la camisa blanca... esa misma camisa que, por alguna razón, seguía teniendo una mancha de café en el pecho.

—Maldita sea... no la lavé —suspiré resignada, aceptando mi destino y mi mala organización.

Luego me subí el pantalón gris, ajusté el cinturón negro a toda prisa, y me metí en esos tenis antideslizantes que ya eran parte de mi identidad laboral. Estaban tan gastados que prácticamente se moldeaban solos a mis pies.

Y ahí estaba yo.
Medio despierta, medio viva, completamente tarde.

Corriendo hacia el trabajo, porque otra vez olvidé poner mi alarma.
Otra vez yo contra el tiempo. Otra vez mi vida hecha un desastre desde las 7:00 am.

Por último, antes de salir, me lavé la cara y los dientes a toda velocidad, ni siquiera mirándome al espejo para ver si parecía humana. Solo agarré mis llaves, metí el celular en el bolsillo y salí corriendo de mi departamento tan rápido como pude, casi olvidando cerrar la puerta

𝐁𝐄𝐘𝐎𝐍𝐃 𝐓𝐇𝐄 𝐌𝐀𝐒𝐊Donde viven las historias. Descúbrelo ahora