HEESEUNG
El pasillo olía a desinfectante barato y café recalentado. Caminé rápido, casi corriendo, aunque con las piernas entumecidas. No sabía si era el cansancio o el miedo. Cuando llegué a la habitación, esperé encontrarme con el peor de los escenarios.
Pero no.
Una enfermera me detuvo antes de entrar.
—Se estabilizó hace unas horas. Fue un susto fuerte, pero ya pasó. Está descansando. Todo está controlado.
Controlado.
La palabra me pareció irónica. Como si alguien pudiera controlar el hecho de que el cuerpo de mi madre decidiera apagarse poco a poco.
Cuando abrí la puerta, la habitación era la misma de siempre: luces tenues, cortinas cerradas, olor a medicamentos. Y ella... allí, acostada, tan quieta como la última vez. Solo que esta vez, el pitido del monitor era firme, constante. Un buen signo. Según decían.
Me senté junto a ella sin pensar, dejando caer la mochila al suelo. Acaricié su mano, tibia, pero inmóvil. No había despertado. Solo era otra pausa en su deterioro.
Permanecí despierto por un rato. Luego dejé que el agotamiento hiciera su trabajo. Dormí con la cabeza apoyada en el borde de la cama, sintiendo el murmullo de su respiración como un ancla.
No sé cuánto tiempo pasó.
Solo sé que desperté con algo suave acariciándome el cabello. Al principio creí estar soñando. Pero cuando levanté la cabeza, vi su mano sobre la mía. Y sus ojos... abiertos.
—Mamá... —dije en un susurro, como si hablar más alto pudiera romper el milagro frente a mí.
Me miraba como si acabara de volver de un largo viaje. Sonreía. No como antes, no como cuando solía reír con toda la cara. Era una sonrisa pequeña, débil... pero era suya.
—Estás aquí... —susurró, apenas audible.
—Claro que sí. No iba a irme —dije, entre la incredulidad y las ganas de llorar.
Ella intentó mover los dedos y los entrelazó con los míos. Su piel se sentía distinta. Más fina. Como si la vida estuviera empezando a abandonar su cuerpo lentamente, pero aún luchara por permanecer un poco más.
—Pensé... que no llegaría a verte de nuevo con los ojos abiertos —confesé.
Ella solo me miró. Había tanta paz en su rostro que me hizo dudar. Como si ella supiera algo que yo aún no entendía.
—Quería verte una vez más, antes de irme —murmuró.
—¿Irte? No, mamá, te estás recuperando. El doctor dijo que lo peor ya pasó.
Ella negó despacio con la cabeza, con una ternura que dolía más que cualquier certeza.
—No mientas para consolarme, hijo. No es necesario. Ya no.
Tragué saliva. No quería discutir. No podía.
—Estoy tan orgullosa de ti —continuó—. Incluso cuando te alejaste. Incluso cuando te dolía todo. Siempre fuiste mi niño. A veces demasiado sensible para este mundo tan cruel... y otras veces, mucho más fuerte que yo.
Me sentí pequeño. Como si volviera a tener cinco años y ella me hablara después de una pesadilla. Solo que ahora la pesadilla era real, y yo no podía despertar de ella.
—Perdóname por no estar a la altura. Por haberte fallado cuando más me necesitabas. Pero créeme... amé ser tu madre más de lo que jamás podré poner en palabras.
ESTÁS LEYENDO
STARBOY ✰
Fanfiction𝗛𝗘𝗘𝗦𝗨𝗡 ◖ Sunoo pensó que nada perturbaría su paz ese año escolar hasta que le hacen un intercambio de dormitorio y termina durmiendo a solo una pared del Starboy del instituto, o más bien Lee Heeseung su flechazo desde quinto grado. ...
